PARTE I CUENTA LA LEYENDA
PARTE I
Cada
pisada escuchándose en los alrededores, sintiéndose como si se alejara hacia
algún desconocido lugar. Llenos de alivio aquel par que se escondía se
mantenían alertas de cualquier movimiento extraño de aquella criatura humanoide
que desparecía en medio de la densa niebla.
Parecía
aún ser de noche, cuando aquel par que se mantenía escondido, trataron de
comenzar de hablar estando seguros en sí de que ya no estuviera la presencia de
aquella cosa que se paseaba por el lugar.
̶ ¿Qué … era esa cosa? ̶
preguntó una mujer.
̶ Qué sé yo … la cosa es que no nos
atrape. ̶ respondió un joven hombre de cabellos rubios
con ojeras.
̶
Entonces ¿Por qué parece que supieras de
eso?
̶ …
̶ ¿Te quedarás callado?
̶ Bueno … lo vi el primer día del accidente o,
mejor dicho, en la noche.
̶ ¿Cómo así?
̶ Fui uno de los primeros que salió de este
tren … al estar fuera vi a una mujer tirada en el suelo, parecía desmayada … la
cosa es que cuando traté de ver lo que había pasado, pude ver una niebla que
comenzaba a invadir todo el lugar. Cuando me di cuenta de un sonido extraño,
corrí dentro del tren para esconderme … fue ahí que lo vi. ̶ explicó algo serio aquel joven.
La
mujer estaba totalmente atenta a lo que decía aquel hombre rubio.
̶ Vi como aparecía la sombra de una persona,
pero sus extremidades eran muy largas y deformes … además parecía tener patas
en vez de pies. Me di cuenta que era una criatura que nunca había visto.
Quedó
en silenció al terminar de hablar.
̶ Pero entonces, ¿Qué pasó luego?
̶ Qué más quieres que te diga, ese monstro tomó
a la mujer desmayada y se la llevó arrastrándola dentro de la niebla y
desapareció … ¿contenta? ̶ respondió aquel joven algo cansado y
molestado.
̶ … Ok … ¿Entonces qué hacemos ahora?
̶ Hay que esperar la mañana … de ahí nos
iremos.
Como
si la mujer tratara de ya no darle vueltas a aquel asunto, cambió de tema.
̶ Bien … entonces … ¿Qué era lo otro que me
contaste?
La
mirada disgustada del joven cambio por una expresión entusiasmada.
̶ Ah … si …
Acomodándose
dentro del tren, ambos conversaban en voz baja.
̶ ¿Primigenio? ¿Acaso te lo inventaste? ̶
preguntó la mujer incrédulamente.
̶ Anastasia … ¿crees que haría algo como
eso?
La
mujer quedó callada viéndolo con gran seguridad en sus palabras.
̶ Bueno … sé que he dicho disparates antes,
pero esto es algo verdadero … recuerdas sobre la investigación que hice hace
cinco años.
̶ Sí … ‘esa investigación’. ̶
comentó con sarcasmo aquella mujer llamada Anastasia.
̶ ¿Qué?
̶ Digamos que tus investigaciones no son de
los más … confiables.
̶ …
̶ Solo digo la verdad.
El
joven con ojeras suspiró y continuó hablando.
̶ Bueno … ahora he encontrado una muestra para
experimentar y probar mi hipótesis.
̶ ¿Hipótesis?
̶ ¡Sí! ¡Sobre la existencia de aquellos seres
llamados primigenios! Aunque eran conocidos con otro nombre en las fuentes que
he encontrado.
̶ Oye … cállate. No ves que nos estamos
escondiendo.
̶ Ah, sí. Perdón por eso.
̶ Entonces … ¿acaso es una raza alienígena o
algo así?
̶ No … ellos siempre han estado con nosotros. Se
puede decir que los humanos y ellos somos cohabitantes de este planeta. Cuenta
las leyendas de que fueron considerados como dioses por nosotros, pero ellos se
negaron a ser llamados así y se aislaron del mundo.
̶ Sí … cada vez que te escucho, me hace creer
que estás más loco.
̶ Oye, ¿quieres escuchar o no? ̶ preguntó
el joven justo antes de escuchar el sonido de una pisada que resonaba dentro
del tren.
Los
dos jóvenes se quedaron en silencio pasmados de aquel sonido.
̶ O-Oye, Marcus … ¿Cómo hiciste para sobrevivir
la última vez? ̶ preguntó Anastasia atemorizada.
̶ Aunque lo diga … no creo que funcione esta
vez.
Los
pasos iban siendo más intensos y estruendosos con cada par de segundos que
pasaba.
̶ Realmente fue un error venir aquí.
La
niebla nuevamente comenzó a aparecer en aquel cañón donde residía los restos
del tren que había caído en su viaje a Madrid.
En
un cuarto pequeño aislado, se encendió una luz. Una lámpara de mesa alumbró el
cuarto donde estaba solo una mesa, dos sillas y dos personas sentadas en ellas.
̶ Entonces … no fuiste capaz de ver lo que
sucedió después de que esa luz apareció de repente antes de la explosión, ¿no
es así?
̶ No … ya se lo he dicho. ̶ respondió un joven de cabello blanco y ojos
rojos.
̶ ¿Qué hay sobre lo que sucedió después del
incidente? ̶ preguntó un varón de unos 30 años que vestía
ropas de oficial.
̶ Bueno … cuando recuperamos la conciencia,
supimos que habían varios fallecidos y no quedaba casi nada de víveres. Creo
que se iban a reabastecer en la estación de Zaragoza.
̶ Ya veo. ̶
apuntaba el oficial en la Tablet que tenía en sus manos.
̶ Por último, tengo entendido de que fueron
dirigidos por un pequeño grupo liderados por alguien, ¿no es así?.
̶ Sí … Marcus era su nombre …
̶ Ya veo, ¿sabes algo sobre él?
̶ … No … solo su nombre … no tuve mucho contacto
con él.
̶ Entiendo … bueno, le diré que lamentablemente
no estaba él dentro de los sobrevivientes.
El
joven de cabellos blancos quedó en silencio tratando de aparentar como sorpresa.
̶ ¿Está seguro que no sabe nada más sobre él?
̶ … No, señor.
̶ Bien, eso es todo. Puede retirarse, el
oficial de la puerta le indicará a donde debe dirigirse.
̶ Gracias.
El
joven se levantó y se retiró del lugar tranquilamente o eso aparentaba,
mientras que el oficial se quedaba fijamente mirándolo irse.
̶ Por favor, diríjase hacia la sala de
espera y no se preocupe de su equipaje, ya que está siendo enviado al hotel
Manster.
El
joven asintió y se fue hacia aquella sala donde estaban reunidos algunas
personas más.
Aquel
muchacho pudo notar la presencia de sus conocidos y se reunió con ellos.
̶ Y ¿Cómo te fue? ̶ preguntó
uno del grupo.
̶ Algo … cansado, pero sin problemas.
Repentinamente
se escucharon voces de alivio y lloros. Dentro del lugar que era una gran comisaría,
comenzaban a ingresar los familiares y conocidos de los sobrevivientes quienes
habían sido llevados a que den sus declaraciones. Fuera del lugar se comenzaba
escuchar el sonido de vehículos y reporteros quienes estaban grabando en vivo.
El
tema era obvio, la caída de un tren que se dirigía a Madrid era lo que se
mostraba en las primeras planas de los periódicos de la ciudad de Rivas.
̶ Parece que dejaron entrar a los familiares
… como sea, vayamos ahora. ̶ dijo el más joven de aquel grupo.
̶ Sí, vámonos. ̶
agregó otro de ellos.
Los
jóvenes se retiraron del lugar hacia la parte trasera de la estación de policía
donde estaba esperando un autobús bastante grande el cual estaba siendo abordado
por algunos pasajeros.
En
la puerta estaba una agente quien guiaba y respondía todas las preguntas de los
pasajeros.
̶
Buenos días; por favor, suban pronto, ya que en 10 minutos partiremos. ̶
comentó la asistente a aquel grupo de jóvenes quienes se dirigía al bus.
Los
jóvenes subieron y, pasando los minutos, el ómnibus se puso en marcha saliendo
de la comisaría y recorriendo la ciudad.
̶ Bueno,
parece que están terminando de reorganizar el viaje hasta Madrid, pero he
escuchado que iremos primero hasta Zaragoza.
̶ comentó uno de los
pasajeros del bus.
̶ Pero ¿En qué iremos? ̶
preguntó otro pasajero.
̶ En
tren. ̶ respondió uno de los pasajeros burlescamente.
̶ ¡Oye! ¡No bromees así!
Aquellos
pasajeros seguían hablando; por otro lado, el grupo de jóvenes escuchó lo que
decían.
̶ ¿Qué harán ustedes, chicos? ̶
preguntó uno de los jóvenes.
̶
Por mi lado, aprovecharé este tiempo para darme mi merecido descanso. Creo
que estaremos un par de días en ese hotel Manster … cuando vaya a Zaragoza, también
nos pagaran el alojamiento. Creo que nos quedaremos por un par de días más.
̶ Yo
también haré lo mismo que Glen. Todavía tengo tiempo, faltan como dos meses
para el examen de ingreso. ̶ respondió el más joven del grupo.
̶ Creo que todos los sobrevivientes que no han
sido recogidos por familiares harán esto. Además, todo es gratis … y tú qué
harás, Aren.
Un
joven de cabellos largos respondió.
̶ … Supongo que me quedaré … no tengo prisa.
̶ Entonces está decidido, estaremos juntos
por un poco más de tiempo … no es así, ¿Renato? ̶ dijo
el joven de cabellos blancos, mientras miraba hacia un rincón del bus donde
estaban sentados como si estuviera acorralado, a aquel joven que tenía un traje
de oficial, pero con una expresión algo resignada.
̶ ¿Quién diría que eres un oficial o algo
así? Esas ropas son bastante geniales, ¿eh? ̶
comentó Glen sarcásticamente.
̶
S-Sí … como ustedes digan …
El
ómnibus llegó a su destino.
Era
un gran edificio donde estaba puesto cinco estrellas en la cima. Un gran parque
estaba frente al establecimiento y banderas en astas de diferentes naciones
eran colocadas al lado del hotel.
El
interior era aún más deslumbrante, los acabados eran modernos y lujosos, la
recepción era amplia y bien decorada. Por otro lado, los servidores del hotel
estaban ya preparados para la llegada de ellos y los guiaron por las
instalaciones hasta mostrarles sus habitaciones.
El
lugar donde estaban parecía ser un dúplex con suficiente espacio para hospedar
a unas cinco personas. Además, estaban ya puesto sus equipajes en la habitación.
Ya
era de tarde y en aquella habitación se encontraban aquel grupo teniendo un ‘amena’
charla.
̶ Así que la empresa de viaje está asumiendo
las responsabilidades y gastos, bueno era lo mínimo que pudieran hacer,
¿verdad? … Por otro lado, aún tenemos una conversación pendiente, ¿verdad? ̶
comentó Glen en un tono algo molesto.
̶ …
Mientras
tanto Aren y Liam iban a salir a comprar a la tienda, pues parecían no querer
estar encerrados en aquel lugar mientras hablaban con Renato.
̶ No se olviden que mañana recibiremos una
notificación sobre el cronograma de viaje.
̶ comentó Liam.
̶ Sí, sí … y no te olvides de comprarme algunos
snacks. ̶ comentó Glen.
El
par se retiró de la habitación.
̶ Bueno, entonces … ¿empezamos? ̶
dijo Glen mientras sonreía ocultando sus intenciones.
̶ E-Esperen …
Mientras
tanto, Daniel cerró las cortinas para que nadie viera lo que iba a acontecer en
ese apartamento ubicado en el cuarto piso.
̶ C-Chicos … hay que hablarlo …
̶ No te preocupes … seguro que hablaremos … ̶ dijo Daniel mientras se acercaba.
̶ ¿Q-Qué van a hacerme?
̶ Solo ajustar cuentas … ya sabes … por
atacarnos antes.
̶ También vamos a enseñar modales.
Al
salir Liam y Aren del hotel, pudieron escuchar una especie de grito desgarrador.
Los
dos no voltearon a ver, solo siguieron su camino.
Caminando
por aquellas desconocidas, pero acogedoras calles, Liam hizo una pregunta.
̶
Sabes, ¿quisiera poder continuar lo que hablamos cuando nos conocimos en el
tren?
Parecía
como la oportunidad perfecta del joven para absolver sus dudas sin la
interrupción de otros y Aren lo sabía.
̶ Sobre lo de la fotografía, ¿verdad?
̶ Exactamente … tú estuviste en Luesia … al
igual que aquí en Rivas, es una pequeña ciudad, pero estoy bien informado sobre
lo que pasaba allá … tú eras uno de los que identificaron como culpables de los
secuestros, ¿verdad?
Aren
quedó en silencio.
̶ Y parecía como si tuvieras algún
conocimiento sobre quien pertenecía esa foto.
La
intuición de Liam, aun siendo un niño, era bastante aguda.
̶ ¿Qué es lo que quieres saber? ̶
preguntó Aren.
Ya
llegando ambos a un minimarket, ambos se detuvieron en la entrada en silencio.
Pasado unos segundos ingresaron.
Aquel
lugar estaba bien abastecido y con algo de gente en su interior. Mientras tanto
aquel par de jóvenes comenzaron a buscar algunas golosinas y comidas.
̶ ¿Tú … eres parte de Le Front? ̶
preguntó Liam con gran seriedad.
Aren
no respondió de inmediato, lo cual llenó de preocupación a Liam.
̶ No.
Aunque
contestó tarde, por alguna razón, su respuesta era convincente.
̶
Entonces ¿Qué sabes sobre esa foto
realmente? ¿Quién escribió lo que estaba detrás de la foto? ¿Por qué te
culparon de los crímenes de las desapariciones?
Aunque
las preguntas estaban definidas, Aren se cuestionaba por qué relacionaba las
desapariciones en Luesia con aquella desconocida organización.
̶ ¿Por qué relacionas lo que sucedió en Luesia
con la organización que llamas Le Front?
̶ preguntó Aren.
Entonces
fue que Liam se percató que Aren pudiera no saber realmente sobre eso.
̶ S-Sobre eso …
̶ Liam no pudo
decidir entre hablar más del tema o callar por precaución.
Repentinamente,
Aren desvió su mirada de Liam viendo hacia la entrada del minimarket. Sin
embargo, Liam no parecía percatarse aún.
«¿Será
realmente cierto que él no sabe nada? Sé que al final parece los que hallaron
culpables fueron falsamente incriminados … pero, entonces, ¿Por qué tiene esa
foto? … ¿Qué debo hacer?»
Los
pensamientos del muchacho fueron perturbados por el ruido exagerado de algunos
varones que estaban en la zona de bebidas alcohólicas del establecimiento. Sin
embargo, lo que frustró a Liam fue que chocaron abruptamente con él.
̶ ¡¿Por qué no pueden quedarse calla-…?! ̶
antes de terminar de alzar sus quejas, Liam al igual que Aren quedaron
perplejos de la escena mostrada frente a ellos.
Un
grupo de jóvenes hombres universitarios estaban desnudos retándose a tomar más alcohol
mientras que los trabajadores del local trataban de detenerlos.
El
resto solo comentaban y tomaban fotos del suceso.
En
una de las fotos se veía como estaban aquellos hombres bebiendo desquiciadamente,
a los empleados tratando de detenerlos, y a Liam y Aren en medio de ellos con
una expresión desatinada viendo a la cámara.


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