PARTE II LA CAÍDA
PARTE II
La Caída
̶ Así que, dime ¿Cómo fue estar en Luesia? ̶ preguntó Glen,
̶ Algo … cansado. ̶ respondió Aren.
̶ Se dice que esa ciudad parece agradable a
primera vista, pero que realmente es bastante peligrosa recientemente. ̶ comentó Daniel.
̶
…
̶ Si, aunque hayamos pasado de largo, he podido
escuchar algunos rumores … sobre secuestros y asesinatos. ̶ hablaba Glen.
Mientras
que ambos jóvenes conversaban sobre la situación de aquella ciudad, Liam comenzó
a observar de reojo a Aren.
̶ Las noticias dijeron que habían atrapado a
los supuestos culpables … una pareja joven … de unos 20 años aproximadamente. ̶
comentó Liam monótonamente.
̶ Es verdad … pero al final parece que los
declararon inocentes … que hubo un problema con la información que usaron como
evidencia para culparlos … parece un tema algo complicado. ̶
comentó Daniel.
̶
Ni que lo digas … además dicen que la gente se estaba poco a poco
enloqueciendo por lo que sucedía … aunque es una pequeña ciudad emergente,
parece que los ciudadanos aún no se adaptaban a los cambios. ̶ comentó Glen.
̶ Sí … pero acerca de los dos falsos criminales,
los rumores dicen que uno de ellos era algo peculiar en su apariencia. ̶ agregó Liam.
La
conversación se tornaba algo incomoda para Aren, de manera que él pudo
reconocer que Daniel y Glen no habían estado ni tenían conocimiento de lo que aconteció
en Luesia en estos últimos días. No obstante, aquel muchacho con un parche
parecía haber indagado en esto.
̶ …
̶ ¿Qué? ¿Cómo era él? ¿Lo llegaste a ver? ̶
preguntó Glen algo entusiasmado.
Liam
suspiró.
̶ Claro que no … yo tampoco he estado en ese
lugar, pero tengo mis fuentes.
̶ Ya veo.
̶ comentaron Daniel
y Glen algo desilusionados.
̶ Solo les puedo decir que la información
decía que era alguien bien parecido, elegante … todo lo contrario a lo que uno
esperaría de la apariencia de un criminal.
Aren
comenzó a sentir un poco de preocupación.
̶ ¿En serio? … Bueno, pero lo más importante
es … ̶ comentó Glen.
El
joven de elegante apariencia parecía comenzar a sudar.
̶ Sí ... lo más importante es saber … ̶ enfatizaba
Daniel.
Aren
comenzó a pensar en decenas de respuestas para desviar la conversación y esto
fue notado por Liam.
̶ ¡¿Cómo era la chica?! ̶ exclamaron ambos.
La
tensión se esfumó.
«¡Estos
pendej-¡… … ¡como sea!» pensaba Liam mientras trataba de
controlarse del enojo por aquella tonta pregunta.
«Salvado
por la campana.» aliviadamente pensaba Aren.
Habiendo
pasado un par de horas mientras que cada uno de ellos trataba de entretenerse
con lo que tuvieran en sus equipajes, Glen y Daniel parecían congeniar por sus
personalidades; era como si hubieran sido amigos desde hace mucho.
Fue
entonces que Aren trató de tomar algo de su equipaje que lo había colocado en
la parte superior de la cabina donde había espacio para ponerlo sin problemas.
Liam
estaba leyendo un libro, pero este no dejaba de prestar cierta atención a lo que
Aren hacía.
̶ ¡Oye, Liam! … ¡Ven y únetenos! ¿Por qué siempre
paras alejado de todo? Eres como si fueras un personaje misterioso o como el
villano detrás de escena … ¡Esta es la vida real, pequeño! ̶ dijo
Glen.
Daniel
solo sonreía un poco incómodo de la situación.
Liam
suspiró y dijo ̶ A diferencia de ustedes, yo tengo cosas por
hacer y no puedo perder el tiempo.
El
tono de su comentario era como si quisiera dejar en claro que no lo molestasen;
sin embargo, Glen y Daniel no lo pudieron tomar en serio, debido a que su edad y
apariencia de niño hacían que quisieran molestarlo aún más.
Mientras
que Aren buscaba algo en su equipaje, detrás de él se podía ver la escena de
como Daniel y Glen comenzaban a fastidiar levemente a Liam como si de hermanos se
tratase.
̶ Oh … lo encontré. ̶ dijo Aren.
Sin
embargo, algo más fue lo que salió de su maleta; una especie de hoja pequeña
cayó al suelo.
̶ ¡Oigan! ¡Ya basta! ̶ exclamaba Liam en reacción a las molestas pero
divertidas acciones de Glen y Daniel; parecía que Liam comenzaba también a
divertirse, pero todo cambió muy rápido cuando observó al suelo.
Sí,
pudo notar una fotografía plasmada en aquel papel que cayó desde el equipaje de
Aren. Al observarlo por un momento, un rostro de frustración se formaba en él.
Daniel
fue el primero en darse cuenta de esto e inmediatamente detuvo los molestos
avances de Glen.
̶ ¿Qué sucede? ̶ preguntó
este último.
Liam
se levantó de su asiento y tomó aquella fotografía. Su expresión cambió de
enojo a quedar fría sin emociones al ver detenidamente aquel papel, entonces miró
fijamente a Aren quien estaba ya sentado acompañado de una terma y un paquete
de sopa instantánea.
«¿Qué
paso?»
pensaba Aren listo para prepararse su aperitivo hasta que vio lo que Liam sostenía
en su mano. «Ay no.»
̶ Tú … ¿Tú conoces a estas personas? ̶
preguntó Liam con un tono monótono.
̶ … No. ̶
respondió Aren con indiferencia mientras que se preparaba su sopa.
̶ Entonces ¿Cómo tienes esta foto? ̶ volvió
a preguntar.
̶ … Lo recogí de una mujer a quien se le
olvidó … pero como ya no la vi más lo traje conmigo. ̶
respondió Aren.
Y
no era mentira lo que decía, pues esta foto la había obtenido en el momento en
que se topo en la azotea de un edificio con aquella misteriosa mujer que se
ocultaba. Al momento de pasar por su lado, el temor que sentía la mujer le fue
incapaz de ver lo que hizo Aren a una gran velocidad. El joven había notado que
en su mano derecha sostenía un arma, mientras que en su otra mano tenía aquella
fotografía; esto último le fue de interés y. por tanto. la tomó sin que ella se
diera cuenta.
̶ Entiendo. ̶ como
si tratara de controlarse y actuar diligentemente, Liam no mostró ninguna
reacción agresiva.
Tanto
Daniel como Glen no sabía lo que estaba sucediendo.
Entonces,
Liam volteó la foto como si tratare de ver si hubiera algo más por saber y se
encontró con aquel mensaje que había leído Aren antes.
Pasó
como medio minuto y lo primero que comentó el muchacho fue ̶ Le
Front.
̶ ¿Le Front? ¿Qué eso? ̶ preguntó Glen.
̶ Suena como un puerto … o tal vez el nombre
de un barco. ̶ opinó Daniel.
̶ No … no es nada de eso … … ¿El
Observador? ̶ contestó Liam en voz baja.
Como
si dejara que los eventos tomaran su rumbo natural, Aren comenzó a comer de su
sopa recién preparada mientras esperaba las reacciones del resto.
̶
¿Dices que lo tomaste de una mujer a
la que se le cayó esto? ̶ preguntó Daniel.
̶ …
Solo
lo miró sin responder; Daniel lo entendió como si era algo que ya se suponía,
pero realmente era que no quería mentir.
̶ Siendo así … ¿Qué tiene que ver esto contigo,
Liam? ̶ cuestionó Glen.
̶ No … nada. ̶ respondió en voz baja nuevamente.
Pasaron
algunas horas y el ambiente seguía algo depresivo por lo sucedido; entonces
como si tratara de amenizar el lugar, Daniel comentó ̶ Ya
está anocheciendo … parece que estamos a mitad de camino, pero … no sé
exactamente dónde estamos.
Daniel
pudo notar a través de la ventana que los campos y bosques ya no aparecían en
su camino, sino que casi todo era árido y lleno de rocas.
Los
rieles del tren indicaban que pasarían a la distancia por una especie de puente
algo antiguo; esto era tema de discusión para el maquinista y su equipo que
estaban situados en la cabina principal posterior.
̶
Ricardo … ¿estás seguro que tomaste el
camino correcto? ̶ pregunto uno de los hombres algo preocupado.
̶ Claro que sí, Manuel … además no pude
haberme confundido en el cambio de rieles anterior, después de todo está
sellado ese pasaje. ̶ respondió quien era el maquinista
̶ Pero,
chaval, esta zona parece al antiguo recorrido. ̶
respondió otro de los hombres con gran incertidumbre.
En
aquella cabina era alrededor de cinco personas quienes preocupadamente trataban
de contactar con el siguiente puerto para pedir información de su localización.
̶ ¡Me cago en la leche! ¡Nadie responde! ̶
exclamó el responsable de buscar por ayuda.
̶ El GPS tampoco funciona … ¿Qué hacemos
ahora? ̶ pregunto el quinto integrante.
̶ ¡Maldición! ¡Buscaré el mapa impreso! ̶
exclamó enojado uno de ellos.
̶ Manuel, Renzo … avísenme sobre la ubicación
donde se conectan las tranvías. ̶ ordenó con preocupación el maquinista.
Mientras
que todos iban tomando acción y poniéndose de acuerdo, no se dio ningún mensaje
de alerta para no alterar a los pasajeros.
Siendo
así el tren comenzó a adentrarse a un puente bastante oxidado.
Los
pasajeros que comenzaron a observar por sus ventanas vieron que debajo del
puente todo era oscuro como si de un abismo se tratare. Algunos de ellos comenzaban
a emocionarse mientras que otros se atemorizaron.
En
aquella cabina donde se encontraban los cuatro jóvenes casi durmiendo, uno de
ellos estaba realmente despierto, pero con su cabeza agachada; su mirada parecía
estar meditando mientras que de repente comenzó a sentirse unos pequeños
movimientos bruscos del tren.
El
resto del grupo comenzaron a despertarse por esta razón y comenzaron a
cuestionar lo que sucedía, pues los movimientos bruscos aparecían cada cierto tiempo.
̶ ¿Qué pasa? ¿Por qué todo se mueve? ̶
preguntó Glen.
̶
¿Turbulencia? No creo. ̶
respondió Daniel.
Liam
comenzó a fruncir el sello de su rostro como si tratara de predecir lo que
estaba pasando.
̶ ¡Cierren los ojos! ̶
exclamó Aren.
En
un momento, una fuerte luz que venia desde el frente del tren y rodeo todo el
tren hizo que toda persona se cegara por un momento. Sin embargo, eso no era lo
impactante, sino que el siguiente ruido como si se tratara de una gran
explosión cerca del frente del vehiculó fue lo que atemorizó a todos los
presentes.
Los
gritos que se escuchaban dentro del tren y las murmuraciones de personas que exigían
una explicación de lo que había sido ese sonido quedaron suspendidas en un
breve momento.
Los
cuatro varones lo entendieron de inmediato y tomaron acción apoyándose sobre los
cojines de los muebles y su equipaje como si trataran de estar en contacto de objetos
blandos.
El
tren comenzó a tratar de frenar de inmediato.
̶ ¡N-No se alarmen! ¡Solo ha sido un inconveniente
que ya estamos resolviendo! ̶ se escuchó en los parlantes de cada cabina aquel
vano aviso.
El
sonido de los parlantes que se alistaba para dar otro aviso quedó en silencio
sin que nadie entendiera el porqué. Lo último que se escuchó fue el sonido de
golpes metálicos acompañados de los gritos que empezaban desde la parte
posterior del vehículo.
Cuando
los gritos comenzaron a ser más intensos cerca del lugar donde estaban aquellos
cuatros jóvenes, sintieron como el tren comenzaba a inclinarse y ser jalado con
fuerza hacia abajo.
Entonces ellos se dieron cuenta; el tren estaba cayendo.
La
oscuridad cubría todo el lugar solo siendo iluminados por la luna y las
estrellas. Era una zona rocosa con pendientes empinadas y en cierto lugar se
ubicaba aquel vehículo destrozado y con las luces apagadas tanto por fuera como
por dentro.
Las
ventanas estaban destruidas y algunas maletas estaban tiradas en varias partes
del suelo, pues habían salido volando desde el interior del tren sumado al
impacto de este al aterrizar.
Arrastrándose
como si tratara de salir desesperadamente, una mujer de edad salió de una de
las ventanas rotas. Aquella mujer que vestía traje de oficinista estaba
ensangrentada por la parte de su frente y con otras heridas cerca.
Al
momento de salir completamente y tratar de pararse, alzó su mirada hacia el cielo
y tan solo lo que notó era que estaba rodeada por dos muros equidistantes y una
especie construcción metálica extraña y una columna de piedra: era el puente
que estaba destruido justamente en medio de aquel abismo.
La
mujer quedó pasmada y de repente se desmayó.
Por
otro de los extremos de lo que había sido el tren apareció saliendo también de
una de las ventanas un joven de cabellos blancos quien parecía tener solo
heridas menores.
Aquel
muchacho fue seguido por uno aún más joven quien tenia un parche en su rostro.
Ambos
varones parecían estar relativamente bien, aunque con varios rasguños, heridas
y golpes. Aquel par se recostó en la pared del tren para descansar.
̶ ¿E-Estás bien? ̶ preguntó
Daniel.
̶ Sí … … nada crítico por aquí … y ¿tú? ̶
preguntó Liam estando exhausto.
̶ Igual … solo unas cuantas heridas, pero
nada grave.
Ambos
quedaron un tiempo recostados en silencio por el dolor y cansancio que tenían.
̶ Los otros … hay que ver como están. ̶
avisó Liam.
̶ Sí.
Sin
embargo, antes de poder revisar dentro de la cabina, un perturbable sonido se
escuchó desde uno de los extremos del camino. Era como el sonido de pisadas en
el pasto, pero el suelo era solo rocoso.
Los
dos jóvenes fijaron su mirada con cierta preocupación y angustia. El sonido se
acercaba cada vez más acompañado de una brisa helada.
Liam
y Daniel no pudieron ver quién o qué cosa era lo que se acercaba, pues todo
estaba oscuro.
Repentinamente
el sonido dejó de escucharse.
Las
miradas de los jóvenes siguieron atentas a aquel lugar y fue cuando Daniel escuchó
un sonido detrás suyo. Algo estaba detrás de ellos.
Liam
fue advertido por Daniel, pero por el dolor y miedo que tenían no pudieron
moverse del lugar.
El
sonido se acercaba más a donde ellos estaban, luego escucharon el ruido de
vidrio siendo pisados y una voz.
̶ Oigan … una ayudita. ̶
hablaba Glen moribundamente dentro de la cabina.
El
suspiro de alivio salió de la boca de aquel par quienes estaban aún sentados.
Al
salir el joven de la cabina, se pudo observar que su brazo izquierdo estaba
fracturado y que tenia algunos golpes en su cuerpo; pero afortunadamente, podía
caminar tranquilamente.
̶
Hay que vendar tu brazo … puede que
llegue a peores si no lo tratamos. ̶ afirmó Daniel.
Agarrando una prenda que tenía Daniel la tomó
y vendó el brazo de Glen. En realidad, era una chalina de algodón que había
tomado antes de la caída como una de las cosas para amortiguar el impacto.
Siendo
así, aquellos jóvenes reaccionaron y se preguntaron en donde estaba el ultimo
integrante que estaba con ellos.
̶ ¿Y Aren?
̶ preguntó Liam.
̶ … No lo sé … no pude ver nada mas que la
luz que entraba por la ventana … dentro está todo desordenado. ̶
respondió Glen.
Los
demás entendieron y con las fuerzas que aún le quedaban decidieron ver si podían
ayudar a Aren a salir del lugar.
Al
acercarse a la cabina, Daniel aproximó su rostro dentro de la ventana para
vislumbrar como estaban las cosas y ver si estaba Aren a salvo. Sin embargo,
antes de poder ver algo, Liam cayó al piso desmayado.
Esto
fue algo repentino, pero fácil de entender para Glen y Daniel. Liam se había sobre
exigido y aparentaba estar bien.
Luego
de ser ayudado por Glen para subir por la ventana, al poner su mirada dentro, Daniel
quedó sorprendido de ver a unos cuantos centímetros el rostro de Aren con una
mirada serena viéndolo.
̶ Será mejor que lo tratemos … parece tener
fiebre. ̶ contestó Aren viendo desde el interior de la
cabina la condición de Liam.
̶ Sí … c-claro.
̶ respondió Daniel algo
impactado.
Repentinamente
algunas siluetas se mostraron alrededor de aquel grupo.


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