PARTE II UN EXTRAÑO ENCUENTRO
PARTE II
Los
noticieros indicaban los eventos de la caída de un tren perteneciente a la
empresa Lincox SAC los cuales sus representantes mencionaban que todo fue
originado por un ataque terrorista que inició desde un error de enrutamiento;
además indicaron tomar la responsabilidad de los viajes agendados y solicitaron
apoyo del gobierno con respecto a los fallecidos en el incidente. Por otra
parte, los reporteros en campo indicaban la salida de los sobrevivientes en
autobuses con destino a Zaragoza. Esta vez el viaje era igualmente terrestre,
pero en ómnibus.
Ya
habían pasado rápidamente los dos días desde que habían sido rescatados
aquellos pasajeros y sobrevivientes del tren; durante su estancia en el hotel
hasta la actualidad fueron bien tratados.
Estando
igual como al principio, los jóvenes estaban sentados dentro del vehículo
esperando llegar pronto; sin embargo, antes solo Renato era el que estaba
incómodo durante el viaje anterior, mas ahora Liam lo acompañaba en el duelo.
̶ Creo que exageran chicos … ya pasó más de
un día. ̶ comentó Daniel.
̶ Déjalos … parece que aún son unos niños si
es que no pueden soportar algo como eso.
̶ comentó Glen.
̶ Oye, Aren … ¿es verdad que estaban
desnudos? ̶ preguntó Daniel.
Aren
quien estaba al lado de la ventana acurrucado en su brazo y con una expresión
desinteresada solo asintió.
Aunque
aquel hecho no tuviera que haber sido más que un molesto momento, se alargó
más, pues en las noticias salieron las fotos de aquel grupo desnudo con los
empleados y un par de jóvenes desconcertados en medio de ellos. Sí, la imagen
de aquellos jóvenes estaba manchada y esto se veía reflejado que los pasajeros
en el autobús hablaban sobre el tema entre risas y burlas.
Mientras
tanto, Renato habló agonizantemente.
̶ N-Nadie pregunta por lo que me hicieron …
Nadie
hizo caso a sus palabras.
Estando
en otro ómnibus, dos hombres estaban sentados uno al lado del otro. Uno de
ellos tenía el cabello largo de color plateado, mientras que el otro era de
cabello oscuro y corto.
̶ Parece que Renato hizo amigos, ¿eh? ̶ habló
el de largos cabellos.
̶ Qué bien por él … por otro lado, ¿Qué estas
planeando, Reiss? ̶ preguntó el otro.
̶ Oye … recuerda que me llamo Gajel ahora …
además no lo digas en ese tono como si fuera a hacer algo malo.
̶ No es como si no te conociera … además Vil
ha fallecido y los otros dos los hemos enviado de regreso para que informen lo
sucedido.
̶ Según nos informó Renato, dijo que un
monstro apareció con la cabeza de Vil … parece que también fue él quien se
encargo del equipo de búsqueda en aquel lugar. ̶ el
varón de cabellos blancos sonrió al decirlo.
̶ …
̶ Sabes … me da ganas de regresar a ese lugar
nuevamente … quisiera ver como era esa criatura.
̶ Hahh … no me metas en tus asuntos. ̶
respondió el joven de cabello corto.
̶ Ha ha ha … no puedo esperar llegar a Madrid.
El
viaje no tenía que durar más de unas cuantas horas, pero al ser temporada
turística, el tráfico impedía que llegaran a tiempo tornándose el viaje en casi
un día entero.
Pasaron
dos días, las plazas, las avenidas y centros comerciales eran un espectáculo
para la vista de los turistas y ciudadanos. Ciertamente la gran ciudad no podía
ser comparada con Rivas o Luesia, pues era la capital de una de las regiones de
España, Aragón. Con más de 900 km2 de superficie, contando con una población
mayor a 600 mil ciudadanos bendecidos con el rio Ebro; esta capital había sido
conservada y modernizada en el tiempo; sin embargo, era notorio la cantidad de
áreas verdes que resaltaban aún más la ciudad, pues de esta forma se había
detenido el avance desmedido de la industrialización y contaminación en la
región.
̶ Hahh hahh hahh … n-necesito llegar a un
h-hospital … pronto … ̶ jadeaba un niño de unos 11 años de cabello
castaño oscuro; sus vestimentas eran notablemente sucias y desastrosas, parecía
ser un joven mendigo quien padecía de algún dolor mientras recorría las calles
siendo ignorado por la gente.
Aquel
pequeño trataba de seguir caminando en medio de las veredas de las calles; sin
embargo, parecía no poder aguantar más. Lentamente su trote se convertía en
pasos temblorosos.
Nadie
de las personas que lo notaron trató de darle la mano a aquel niño; solo se
podía ver sus rostros de incomodidad y fastidio.
Repentinamente
se escucharon pasos fuertes detrás del joven, era un grupo de hombres vestidos
discretamente, pero en sus rostros se podía ver una expresión de enojo y
preocupación.
Algunos
pensaron que podrían ser familiares del niño; no obstante, la expresión
horrorizado del muchacho indicaba que aquellos hombres no tenían buenas
intenciones.
El joven al llegar a una esquina de la calle, trató
de huir de ellos, pero, al momento de dar los primeros pasos, se chocó con una
persona haciendo que cayera al piso.
Un
joven de unos cuantos años más que el niño le tendió su mano.
̶ Oye, ¿estas bien? ̶
preguntó Liam.
̶ ¡Oye! ¡¿Qué fue eso?! ̶
exclamó Glen quien al haber sido empujado por el niño también cayó al
piso.
̶ Ya ya … mira, solo es un niño … aunque
… ̶
comentó Daniel que a la vez se había percatado de la condición de aquel
niño.
El
muchacho fue ayudado por Liam para levantarse y mientras pasaba aquel grupo de
hombres, alrededor de unos tres, se encontraron con Liam y el resto.
Aquellos
hombres parecían no importarles con quien estaba aquel niño, solo querían
tomarlo con ellos y, al tratar de hacerlo, Aren se pudo en medio de ellos y el
niño.
̶
¿Qué desean? ̶ dijo
Aren.
Uno
de ellos respondió.
̶ E-Ese niño … se escapó de casa … solo
vamos a llevarlo de regreso.
̶ ¿Ese niño? ¿No creen que es una forma
inusual de referirse a alguien que tratan de ayudar? ̶
respondió Aren desafiantemente.
̶ ¡¿Q-Qué?! ¡¿Tú que tienes que ve-…?!
Antes
de que aquel hombre terminara de quejarse, otro de los varones lo detuvo
haciendo una seña con su cabeza.
̶ P-Pero, Frank …
̶ No importa … yo le queda tiempo. ̶ comentó el hombre.
Siendo
así y entendiendo que estaban formando una escena frente al resto de
transeúntes, aquellos hombres se retiraron sin más.
̶ ¡Hay que llamar a una ambulancia! ̶
exclamó Daniel al ver que el niño se había desmayado.
Afortunadamente,
uno de los transeúntes apoyó a los jóvenes indicando que había un hospital
cerca; por tanto, aquellos cuatro jóvenes se fueron de inmediato.
Durante
el camino, el grupo se encontró con Renato que venía de comprar algunos snacks.
Este se sorprendió al verlos con tanto apresuro y llevando a un niño
inconsciente con ellos.
̶ Ahora … ¿Qué es lo que hicieron? ̶
comentó Renato en voz baja mientras comía.
Sí,
la escena no era nada común; sin embargo, los chicos se lo llevaron a Renato
junto con ellos y le explicaron lo sucedido.
̶ En serio chicos … parece que ustedes
siempre están inmersos en problemas, ¿verdad?
̶ comentó Renato habiendo
pasado una hora y estando ya en el hospital.
̶ Solo quisimos ayudar … si lo dejábamos solo
quien podría saber lo que hubiera sucedido.
̶ contestó Daniel.
̶ Entonces … ¿Qué dice el médico? ̶
preguntó Renato.
̶ No lo sé … Aren fue el único que fue a ver
al médico … ya que creen que él … es el tutor …
̶ contestó Liam.
̶ Es decir que … ¿piensan que el resto de
ustedes son unos mocosos?
̶ …
Aquellos
jóvenes que estaban a las afueras de una habitación observaron como se acercaba
un joven de unos 20 años con cabellos largos y a su lado un hombre de bata
blanca con una enfermera.
Aquel
doctor saludo rápidamente y se retiró, pues parecía apresurado.
̶ Entonces, ¿Qué dijo? ̶
preguntó Glen.
Aren
no dijo nada por unos segundos, pero luego comentó la triste noticia.
̶ Sufre de pulmonía y parece tener heridas y
golpes en sus costillas. Por la condición que se encuentra … es difícil de que
lo revisen y operen si es que la pulmonía no lo mata primero … en fin, puede
que hasta hoy o mañana resista.
̶ ¿Qué hay de su historial? ¿Encontraron a
sus familiares o algún amigo? ̶ preguntó Liam.
̶ No … parece ser que no tiene historial
médico o registros de haber ingresado a un hospital o centro médico alguna vez.
̶ Eso es extraño … aunque pareciera un
mendigo ¿realmente no tiene a nadie? ̶ comentó Daniel.
̶ ¿Qué hay de los gastos médicos? ¿El seguro
lo cubre? ̶ preguntó Renato.
Todos
lo miraron como si fuera el único fuera de lugar por preocuparse por el dinero.
̶ Oigan … ¿Por qué me miran feo? Solo digo que si
no vemos eso, puede que lo boten hoy mismo sin nada de ayuda … no querrán verlo
morir en la calle ¿verdad? ̶ argumentó Renato.
Liam
suspiró.
̶ Tienes razón … hay que revisar eso … es lo
menos que podemos hacer por él … por otro lado, ¿Cómo se llama?
Todos
quedaron algo desconcertados, pues nadie aún sabía el nombre del moribundo
muchacho.
̶ Marcelo …
Todos
miraron a quien respondió.
̶ Marcelo Quispe … alrededor de 11 años,
aunque no hay partida de nacimiento, ni nada que pueda corroborarlo …
̶ Entonces, Renato y yo iremos a buscar
información del seguro; tal vez encontremos alguna ayuda … volveremos pronto. ̶
comentó Glen.
̶ ¡¿Qué?! ¿Por qué yo?
̶ Vamos, deja de lloriquear. Haz algo útil por
una vez en tu vida. ̶ comentaba Glen mientras se lo llevaba agarrado
del cuello a Renato.
Acordando
esto, el grupo se dividió. Sin embargo, en la esquina del pasadizo se escuchaba
a un hombre haciendo una llamada.
̶ Encárguense de los dos primeros. ̶ se
escuchó decir a aquel hombre oculto en la esquina.
Pasaban
los minutos y, como era usual, Glen y Renato eran paseados por el hospital
buscando la información que necesitaban; no obstante, ambos se comportaron de
manera extraña repentinamente.
Aquel
par dejó de estar buscando ingenuamente y comenzó a dirigirse hacia los pisos
superiores hasta llegar a la azotea.
Estando los dos, en el lugar despejado y con
una vista panorámica de la gran ciudad, se quedaron en silencio viendo el
cielo.
De
repente, el ambiente se tornó tenso.
̶ Salgan de un vez … ¿creen que somo unos
idiotas? ̶ habló Glen en voz alta.
Nadie
respondía.
̶ Será mejor que salgan o iremos nosotros por
ustedes. ̶ agregó Renato.
Pasado
los pocos segundos, dos hombres armados con pistolas y navajas salieron de las
sombras en aquel piso. Solo el tercero de ellos salió de la puerta por donde
habían ingresado Glen y Renato.
̶ Wow … sabía que se ocultaban, pero ¿Cómo lograron
subir hasta el quinto piso? … A excepción de ti … ya que usaste la puerta. ̶ comentó
Renato en forma despectiva burlesca hacia aquellos hombres.
̶ ¿? ¿Ustedes no eran …? ̶
comentó Glen.
̶ ¿Los conoces? ̶
agregó Renato.
̶ Oh … así que son ustedes. Pensé que se
habían rendido antes … ahora vienen armados hasta los dientes. ̶
agregó Glen.
Antes
de poder seguir hablando, el impacto de una bala en el piso a unos centímetros
de ellos sorprendió a los jóvenes quienes podrían estar disimulando valentía.
̶ Dejen la actuación, mocosos. Acaso no ven
que están temblando. ̶ habló el hombre quien había ingresado por la
puerta.
̶ ¿Un … silenciador? ̶
preguntó Glen en voz baja.
Sí,
las pistolas parecían tener silenciadores para no llamar la atención innecesariamente.
̶ Escuchen bien … no queremos más problemas,
solo dejen el hospital tranquilamente y no regresen ni pregunten por ese niño
ni avisen a nadie, hagan como si nunca lo hubieran conocido. Si lo hacen, podrán
vivir tranquilamente. ̶ dijo aquel hombre quien disparó con una
sonrisa en su rostro.
Los
jóvenes comenzaron a transpirar lentamente.
̶ Ya
veo … pues … es una pena. ̶ contestó Glen.
Renato
quedó sorprendido al escuchar esto.
̶ Sí … es una pena para ustedes. ̶
habló nuevamente el hombre, pero esta vez apuntando todos los demás a
aquel par.
«¿Este
tipo está loco? ¿Qué hago ahora?» pensó Renato. «Supongo que no tengo opción»
Sin
dudar como en la primera vez, los tres hombres dispararon.
Mientras
tanto, Liam, Daniel y Aren estaban en la recepción del tercer piso donde se
encontraba el área de internado para pacientes donde esperaban a que regresaran
Glen y Renato.
̶ En serio, ¿Qué tanto se demoran? ̶
comentó Daniel.
̶ Sí … por otro lado, ¿el doctor dijo que
podíamos hablar con él cuando se despertare?
̶ preguntó Liam.
̶ No … dijo que era mejor no verlo aún. ̶
contestó Aren.
Como
si se estuviera impacientando, Daniel no soportó más y se fue a buscar a aquel par.
Estando
nuevamente solos Aren y Liam, este aprovechó para continuar aquel tema que dejó
inconcluso.
̶ Aren … quisiera hacerte una pregunta.
El
joven de cabellos largos quedó escuchando.
̶ Si tienes la voluntad de saber quienes
fueron los que te inculparon por aquellos crímenes, avísame y te contaré sobre
lo que sé de ellos. Si estas dispuesto te haré parte de un plan que tengo …
seguramente nunca hayas escuchado de mí antes, pero tengo todos los recursos
necesarios para actuar.
̶ … ¿De qué hablas?
̶ Sabes muy bien a lo que me refiero, no te
pediré que me conteste ahora. Dos días … cuando nos vayamos en dos días a
Madrid tal como la notificación de la agencia de viaje menciona, pediré tu
respuesta.
El
joven mostraba determinación en su mirada y palabras.
̶ Entiendo. ̶
respondió Aren.
En
la terraza del hospital, se pudio escuchar el sonido del metal cayendo por la
gravedad hasta el suelo, pero no con la velocidad de un disparo.
Los
tres hombres quedaron sorprendidos al ver la escena después de lo que hicieron.
Ciertamente,
aquellos disparos eran tan cercanos a su objetivo que se consideraría disparos
a quemarropa, es decir, no podían fallar. No obstante, no hubo rastros de
sangre ni heridos retorciéndose en el suelo, solo estaba la figura de dos jóvenes
donde uno de ellos sostenía una espada con su funda que tapaba su rostro y otro
joven con una espada desenvainada quien estaba en posición de defensa.
La
escena era no creíble para aquellos hombres. Solo una pregunta se mantenía en la
mente de ellos.
«¿De
dónde salieron esas espadas?»
Glen
y Renato estaban en posición para el contrataque.


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