PARTE III SOBREVIVIENTES
PARTE III
Sobrevivientes
Una
puerta que parecía aun ser funcional fue abierta forzosamente dejando salir a
un pequeño grupo de personas, probablemente alrededor de unas quince aparecieron
con una serie de heridas leves.
Aquel
grupo comenzó a ver la zona de sus alrededores tratando de entender lo qué
había pasado y en dónde estaban. No obstante, las noticias no eran nada
esperanzadoras.
̶ ¡¿Q-Qué significa esto?!
̶ ¡¿En dónde estamos?!
̶ P-Parece ser que caímos en … ¿un cañón?
Otro
de los integrantes dio un avistamiento en medio de la oscuridad.
̶ ¡Miren arriba! ¡Es el puente!
̶ Sí … pero … está destruido … ¿acaso ese ruido
fue una …?
̶ Sí, lo más probable es que haya sido un ataque terrorista. ̶ respondió un hombre mayor de contextura
delgada que parecía ser un profesor, aquel hombre estaba acompañado con dos
niños quienes afortunadamente solo tuvieron leves heridas.
̶ ¡Maldición! ¡¿Por qué nos pasa estos a
nosotros?!
̶ Papá … ¿Dónde estamos? Todo está oscuro. ̶ preguntó un pequeño niño.
̶ Tranquilo, Javier … no hay de qué temer …
papá está aquí. ̶ respondió aquel hombre como si aparentara
seguridad, pero la verdad era muy distinto de lo que se veía.
̶ Pero ¿Cómo pasó todo esto? ̶ discutían
los demás.
̶ Eso no importa ahora … debemos pedir ayuda
de alguna forma … no podemos quedarnos aquí.
Mientras
hablaba aquel grupo, pudieron escuchar ruidos a provenientes del tren donde
observaron que poco a poco salían algunas personas que podían aun caminar al
menos. Sin embargo, al poco tiempo, se escuchaban lamentos y gemidos de aquel
lugar, parecía como si toda la zona estuviera embrujada.
̶ Tienes razón, pero primero reunámonos todos
los que resistieron al impacto … de ahí dividámonos en dos grupos. Uno ayudará
a los que se encuentran atrapados dentro y el otro irá a la cabina del piloto
para saber la situación.
̶ Sí … esperemos que estén a salvos.
Aunque
tratasen de tomar ánimos, los pasajeros que iban reuniéndose estaban
atemorizados de qué sería de ellos en este día, pues era de noche y no reconocían
en qué lugar estaban.
Pasado
algunos minutos mientras que se reunían y hablaban de lo que
̶ ¡No hay tiempo que perder! El grupo
que irá a ayudar a los que están atrapados traten de encontrar equipo de
primeros auxilios y sobre todo linternas o algo que ilumine. Aquellos
que requieran descansar acuéstense lejos del tren. ̶ ordenó
un joven adulto de unos 28 años quien parecía comenzar a liderar al resto.
Aquellos
quienes podían usar sus teléfonos prendieron sus linternas, aunque no era de
alta potencia, pero era lo mejor que tenían actualmente.
Siendo
así, todos se trataron de tomar acción esperanzados de que todo este asunto se
resolviera rápido, pero lo peor aún no había sucedido.
̶ Espero que sea pronto de mañana … si no
las cosas pueden ponerse feas. ̶ comentó en voz baja aquel hombre que había
dado las ordenes mientras veía el cielo nocturno.
Pasaron
algunas horas cuando un grupo de hombres encontraron a cuatro jóvenes quienes estaban
al lado del tren. Al alumbrar donde ellos estaban con sus linternas pudieron
notar que uno de ellos, el más joven, estaba echado en el suelo siendo tratado
por los otros tres quienes lo acompañaban.
̶ ¡Oigan! ¡¿Se encuentran bien?! ̶
exclamó uno de los hombres mientras que todos se acercaban a aquel grupo
de jóvenes.
̶ ¿Ustedes … son? ̶
preguntó Daniel.
̶ Eso no importa … ¿solo han salidos ustedes
del tren? ¿Han encontrado a más pasajeros?
̶ No … recién hemos salido … ¿acaso no fue
hace pocos minutos el accidente? ¿Cómo sabemos si hay más personas a
salvo? ̶ habló Glen.
Los
hombres del grupo mayor murmuraban incrédulamente entre ellos.
̶ ¿De qué hablas chaval? Ya han pasado
algunas horas.
Aquel
hombre tomó su celular con el que alumbraba para mostrarle la hora al grupo de jóvenes.
̶ ¿Ves? Ya son las 4:37 am … el accidente debió
de suceder cerca de las siete u ocho de la noche de ayer.
Los
jóvenes quedaron algo impactados, pues pensaban que no había pasado casi nada
de tiempo desde que sucedió todo.
̶ Seguramente quedaron inconscientes por
algunas horas … al despertar no se dieron cuenta de nada. ̶ comentó uno de los hombres.
̶ Eso ya no importa … hay que tratar Liam. ̶ habló
Daniel con preocupación.
Todos
estaban de acuerdo, pues al solo ver superficialmente la condición de aquel muchacho
vieron que estaba sufriendo y jadeando un poco.
Aquel
grupo de hombres se dividió en dos; un grupo pequeño de tres hombres lideró el
camino llevando al grupo de jóvenes con ellos, mientras que el resto, cerca de
nueve personas siguieron recorriendo en busca de sobrevivientes.
Mientras
que Liam era llevado por uno de los hombres, Aren miró de reojo al extremo de
aquel tren en donde el equipo más grande estaba yendo a inspeccionar.
̶ ¡¿Qué estás esperando, muchacho?! ¡¿Apresúrate?!
Aren
continuó su camino.
Mientras
aquel otro grupo iba recorriendo el camino, uno de ellos percibió algo extraño.
«¿? ¿Esto es … niebla?»
̶ ¡¿Qué sucede?! ¡Te estás quedando atrás! ̶ exclamó otro de los integrantes.
El
hombre que había percibido esto se apresuró a seguir el ritmo. «¿Aun no es temprano
para que haya niebla?»
Ya
era de mañana, en una habitación del tren se encontraba un joven con un parche
sobre uno de sus ojos quien estaba recostado sobre una especie de sofá.
Los
rayos de luz comenzaban a iluminar aquella cabina.
El
joven quien tenía una toalla pequeña un poco húmeda sobre su cabeza comenzó a
despertar.
̶ No te fuerces … quédate aun echado. ̶
fue lo primero que escuchó Liam.
Al
abrir sus ojos pudo notar la presencia de una mujer joven y algo agraciada de
pelo corto. Ella estaba tanto al cuidado de aquel muchacho como de otro joven
de unos 20 años.
̶ ¿Dónde … estoy? ̶
preguntó Liam algo convaleciente.
̶ Pues … en el área de cuidados … como recién
despiertas desde que te trajeron aquí, puede que no sepas lo que está pasando.
̶ ¿? ¿De qué habla? ̶ preguntó
Liam mientras veía al costado aquel otro varón que seguía durmiendo.
̶ Creo que sería mejor dejar que tus ‘amigos’
te explicaran, pero deben de estar algo ocupados … ̶
comentó la mujer.
̶ ¡¿?!
̶ Bueno … ya sabes … desafortunadamente estamos
atrapados en este cañón hasta que la ayuda venga. ̶ afirmó
la joven mujer algo vacilante y preocupada.
̶ …
̶ Pero lo bueno fue de que pudimos reaccionar
de inmediato y nos organizamos para afrontar la situación.
̶ ¿?
̶ Sí … el sr. Marcus comenzó a dirigirnos y
comenzó a designar grupos de búsqueda y auxiliares. También hubieron algunos
técnicos que revisaron partes del tren que concluyeron como seguras para usar. Afortunadamente había cuatro médicos dentro de
los pasajeros; ellos junto con el sr. Marcus pudieron dar de manera efectiva
los primeros auxilios a los que aún seguían … con vida. ̶ finalizó de comentar aquella mujer con cierta
tristeza.
Era
obvio pensar que habría cierta cantidad de fallecidos por aquel impacto, pero
lo que le importaba a Liam no era eso.
̶ Ya veo … ¿Sabes … en qué condición me
encuentro? ̶ preguntó Liam con preocupación.
̶ Oh, no te preocupes … solo sufriste un
desmayo por cansancio … por otro lado, solo tienes heridas menores, nada de qué
preocuparse. Aun así, no trates de caminar y mucho menos correr, tienes que
reposar por al menos un par de días; esas fueron las ordénenos del doctor.
̶ … Comprendo … ahora, si no fuera molestia,
quisiera saber algo más.
La
mujer que comenzó a atender al otro joven escuchaba atentamente.
̶ ¿Pudieron contactar con la agencia de
viaje o con defensa civil? ̶ preguntó Liam mientras trataba de sentarse en
el mueble.
̶ … Bueno … en realidad … ̶
la mujer parecía dudar en responder, mas fue interrumpida por el sonido
de gritos de enojo de personas que se escuchaban fuera del tren.
̶ ¡¿Qué significa esto?! ¡¿Acaso están jugando
con nosotros?!
̶ ¡¿No que habían contactado con la estación de
Rivas?!
̶ ¡¿Dígannos de una vez si vendrán ayudarnos o
no?!
Entre
otras y más quejas, hubo una que se repetía constantemente.
̶ ¡Traigan a Marcus!
Fuera
del tren se encontraba una multitud de más de treinta personas en buenas
condiciones por así decirlo quienes rodeaban a un grupo menor de personas
quienes trataban de responder a sus quejas.
̶ ¡Escuchen todos! ¡El GPS y las líneas de
comunicación están averiadas! ¡Además nadie tiene línea telefónica en esta
zona! ¡Por tanto, estamos viendo una manera de comunicarnos con la estación de
Rivas … les pedimos que sean pacientes! ̶ habló uno de los que parecía estar a cargo de
la gestión de contingencia.
̶ ¡Puras palabrerías! ¡¿Dónde está Marcus?! ¡Qué
él salga y nos lo diga!
̶
¡Sí! ¡Por otro lado ¿Cómo haremos con las
raciones de comida?! ¡Solo nos queda para un par de días más!
El
bullicio no terminaba y mientras más pasaba los segundos, parecía que se iba a
desencadenar una pelea. Los alimentos, bebidas y ayuda médica era escaza y la
orden implícita era clara: solo recibirán ayuda los que no hayan sido heridos
de gravedad, el resto preferirían estar ya muertos.
Del
grupo encargado de la gestión de contingencia, salió un hombre de cabellos
rubios y ojos azules; aunque su apariencia parecía a lo lejos joven, portaba
grandes orejeras debajo de sus ojos y una sonrisa como de un hombre mayor.
Aquel
varón quien vestía una chaqueta se mostró ante todos produciendo un silencio en
todo el lugar.
Alzó
su brazo izquierdo apuntando hacia el cielo y hablo.
̶ Miren lo que hay encima nuestro. Estamos
atrapados en un cañón cuyo único puente está destruido; además, no tenemos
señal telefónica y según el mapa estamos en una región no autorizada el cual no
tuvimos que haber pasado según los mapas que tenemos. Prácticamente todos estamos
condenados si es que a lo mucho en un par de días no venga nadie a rescatarnos.
Lo que yo he tratado de hacer y les pido es que si no tienen ninguna idea de
ayudar entonces no hablen.
Todos
los sobrevivientes eran redargüidos en su conciencia al escuchar estas palabras.
̶
Ahora bien … la idea planteada es
enviar un equipo calificado para escalar hasta la superficie y viajen hasta la
estación de Rivas, que es la más cercana. El viaje a pie es de dos días para
ello requerimos apartar algo de víveres para ellos.
Esta
idea dejó disgustado a varios de ellos quienes empezaban a murmurar.
̶ Sé que escaseamos de alimentos, pero
debemos arriesgarnos o perecer en este lugar. ¡Decidan ahora! ̶ exclamó
aquel joven.
El
silencio era lo que se escuchaba hasta que uno de ellos respondió.
̶ ¡Está bien! ¡Pero ¿A quienes enviarán?!
El
joven rubio sonrió y se fue del lugar dejando la explicación de los detalles a
los otros quienes estaban con él.
Adentrándose al tren, en una de las cabinas,
aquel varón quien era acompañado por un par de hombres pidió ser dejado solo y,
siendo así, dentro de la cabina se encontraba él con un pequeño grupo de hombre
solos en aquel lugar.
̶ Y
bien … ¿Dónde era que vieron al equipo de búsqueda la última vez? ̶
preguntó aquel joven.
Pudiendo
ya sentarse en el mueble, pero sin forzarse demasiado, Liam se comenzaba a
recuperar poco a poco. Mientras que el muchacho veía por la ventana, parecía estar
sumergido en sus pensamientos.
«Bueno
… en realidad la situación era de esperarse. No, en realidad, es mejor de lo
que creía por el momento… Sin embargo, a largo plazo, esto se volverá un caos
si es que no viene la ayuda.»
El
joven tomó buscó a los alrededores hasta que tomó una mochila que parecía ser
de él.
«Qué
bueno que pudieron recoger esto … parece que el resto de mi equipaje lo tienen
ellos.»
Al
tomar algo de su maleta, aquel joven vio una foto. Era una donde estaba él
junto a otro joven un poco mayor al parecer.
«No
… aún es muy temprano para rendirse … tengo muchas cosas por hacer.»
El
muchacho recobraba ánimos cuando escuchó una voz de repente.
̶ Oye … ¿sabes dónde está la belleza que nos atendía?
Liam volteó a ver
hacia el mueble que estaba frente a él. Pudo ver a aquel otro joven con quien
compartía la habitación levantándose algo cansado.
̶ Y ¿tú
eres? ̶ preguntó Liam algo fastidiado.
̶ Ah, sí … soy
Renato. Y ¿tú?
̶ Liam.
Al verlo
detenidamente, un molesto recuerdo se le vino a la mente.
«Tch … ¿Por qué este
tipo me hace acordar a Glen?»
Estando dentro de la cabina donde estaba aquel varón quien había confrontado a los demás, parecía estar dándose un interrogatorio.
̶ Así que fue alrededor de las 4 am … de ahí
ya no vieron más a ese grupo, ¿verdad?
̶ Sí … ellos dijeron que iban a seguir
revisando. ̶ respondió Glen.
̶ Bien, parece que todo es coherente con las
afirmaciones de los que restan de ese grupo. ̶
respondió el varón de ojos azules ̶ por
otro lado, ¿han visto alguna clase de animal o algo por el estilo?
̶ No … nada que sepamos. ̶
respondió Daniel.
̶ Bueno … es una suerte, ¿no creen? … Al
menos no tenemos que preocuparnos sobre eso … Como habrán visto, no tenemos
idea de cuando saldremos de este lugar, si es que lo hacemos; pero como escucharon,
estamos formando un grupo que pueda llegar hasta la estación de Rivas e informe
sobre lo que nos ocurrió … ¿quisiera saber si alguno está interesado en formar
parte? ̶ habló aquel joven rubio de forma tentativa.
̶ Nop … gracias por la invitación, pero
tenemos algunos asuntos que hacer … ̶ respondió Glen.
̶
¿Asuntos?
̶ Sip … tenemos que ver como está nuestro
querido amigo … sus padres nos dijeron que lo protegiéramos de cualquier cosa …
así que no podemos irnos y dejarlo solo.
̶ agregaba Glen astutamente.
̶ Oh, ya veo … pues si aceptaban, les íbamos
a dar algunos víveres extras, pero respeto su decisión … Bien eso sería todo,
pueden retirarse.
Saliendo
de aquel lugar, el grupo de jóvenes no dijo nada hasta estar a las afueras del
tren.
̶
Wow … ese tipo realmente da
miedo. ̶ comentó Glen aliviadamente.
̶ Hahh … confirmo. Así que ese es Marcus.
¿eh? … Ahora veo por qué todos lo obedecen. ̶
agregó Daniel un tanto preocupado.
̶ Astuto, negociador, temerario, provocador …
la descripción de todo un farsante. ̶ dijo Glen en un tono disgustado.
̶ Bueno, parece que el equipo que formó
saldrá dentro de un par de horas … esperemos que puedan encontrar la ayuda
cuanto antes. ̶ comentó Daniel algo esperanzado.
Dejando
a un lado aquel tema y sobre la primera impresión que tuvieron de aquella
persona llamada Marcus, el grupo se dirigió a donde se encontraba Liam.
Al
llegar escucharon ruidos de quejas y de voces burlescas dentro de donde residía
su compañero de viaje. Era extraño, pues Liam aún debía seguir durmiendo,
pensaban aquellos jóvenes.
Sin
esperar a tocar la puerta, Glen se apresuró a abrirla y ver lo que sucedía.
̶ ¡No tú también!
̶ ¡Vamos … solo una vez!
̶ ¡¿Acaso hablo en chino?!
̶ Bueno … tienes tu acento inglés, pero se te
entiende.
̶ ¡Primero Glen y ahora tú!
̶ ¿Quién es Glen?
Aren, Daniel y Glen fueron testigos de aquella infantil escena donde nuevamente trataban de ver que escondía el parche de Liam.
̶ ¿Así estaba yo? ̶
preguntó Glen indiferentemente.
̶ Sí … y peor. ̶
respondieron Daniel y Aren.
̶ Bueno … nunca es tarde para cambiar. ̶ comentó Glen alegremente.
Liam
se percató de la presencia de los que estaban en la entrada.
̶ ¡¿Están esperando una invitación o qué?! ¡Deténganlo!
Después
de unos minutos más de estar viendo, el grupo lo ayudó.


Comentarios
Publicar un comentario