PARTE IV UN CASO INCONCLUSO
PARTE IV
Un Caso Inconcluso
La
tarde se establecía sobre el cielo, aunque la ciudad fuese remodelada, aún
quedaban varios lugares antiguos y poco concurridos en Luesia. Justamente,
pasando un rio, estaba un puente que conectaba el lugar. No había nadie, más
aún no había edificaciones, todo era rodeado de vegetación. Sin embargo, el
puente parecía estar en óptimas condiciones como para que transiten los vehículos
sin problema.
Aunque
pareciera que el lugar estuviera desolado, el sonido de choques repentinos dejó
en claro que había personas presentes. Se podían escuchar varios pasos sobre
aquel puente y, después de eso, un gritó de un hombre que parecía arremeter
contra algo o alguien.
̶ Así que … Tú eres el que nos causó tantos
problemas, ¿eh? ̶ se escuchó la voz de un hombre quien tenía un
saco largo de color negro.
̶ Tú … eres uno de ellos, ¿verdad? ̶
respondió con cierto cansancio un joven de pelo gris quien sostenía una
especie de lanza antigua hecha de metal.
El
viento soplaba en aquel puente dejando ver como aquel joven de cabello gris
parecía estar herido.
̶ ¿Cómo pudiste encontrarme? ̶
preguntó desconcertado.
El
varón de saco y cabello negro sacó su teléfono mostrando como una especie de
mapa.
̶ Calle Las Cordiales, ¿era así? ̶ respondió.
El
joven de la lanza quedó pasmada al decir aquella ubicación.
̶
¡¿Cómo sabes eso?!
̶ No fue nada difícil la verdad; si fueras un
poco más precavido, te habrías dado cuenta del rastreador que se te puso hace
un tiempo. ̶ respondió el joven de negro con un tono algo
altanero y seguro.
Mientras
que este observaba la condición de aquel joven de la lanza, pudo notar que
estaba herido y exhausto. Además, también observó que llevaba una maleta pequeña
en su espalada que parecía que de su interior goteaba.
̶
¿Cuándo … ? ̶
preguntó algo el joven con cierta perturbación.
̶ Déjame iluminarte. Fue en el momento
cuando fuiste atacado por uno de nosotros.
El
joven de pelo gris recordó la vez en que aquel hombre de vestimenta japonesa
había lanzado el Pbook como una finta para que él se descuidara; sin embargo,
entendió que hubo un momento en que al ser golpeado por la espalda de aquel guardaespalda
tuvo la oportunidad de colocar el dispositivo rastreador.
̶ Ya veo … pero ¿no crees que tuviste que
mantener eso en secreto? ̶ preguntó el joven con una sonrisa provocadora.
El
joven de saco negro suspiró.
̶ No, para nada. Después de todo … hoy morirás.
El
joven de la lanza no lo vio venir, pero aquel enemigo desapareció de su vista
apareciendo detrás de él. Al poder darse cuenta, volteó rápidamente para
esquivar cualquier ataque.
La
mano desnuda del joven de negro tomó la cabeza del muchacho de la lanza para
tumbarlo al suelo; no obstante, pudo notar como la afilada lanza se dirigía
hacia el con gran velocidad.
Desafortunadamente
para él tuvo que soltarlo para retroceder, pero no solo de eso se tenía que
preocupar.
«¡¿Qué
es eso?!»
Al
retroceder cerca de medio metro, pudo ver que aquel joven de cabello gris con
ojeras lanzó algo que tenía dentro de su mochila.
El
joven de negro pensó que era alguna especie de bomba o algo parecido; sin
embargo, era algo peor cuando eso cayó al piso.
«Eso
es … ¿una cabeza?»
Sí,
la cabeza cercenada de un hombre que parecía tener el cabello medianamente
largo era lo que rodaba por el piso.
̶ No deberías quitarle la vista encima a tu
enemigo. ̶ fue lo que escuchó el
varón de negro detrás de él.
̶ ¡Maldición!
Gotas
de sangre caían al piso después de aquel breve intercambio de golpes. El brazo izquierdo
del varón de saco largo tenía un corte de casi unos veinte centímetros.
Era
casi obvio reconocer que el tipo de la lanza era alguien experimentado en
combate, pero algunos que estaban ocultos viendo la batalla quedaron perplejos
por la velocidad y ataques de aquel par.
̶ Entonces … ¿Dejarán de meterse en mi
camino? ̶ preguntó el joven de pelo gris confiadamente.
̶ ¿De qué hablas? … esto recién está
comenzando. ̶ contestó el hombre de negro con un gesto de
superioridad.
Detrás
de ello, había un joven más quien estaba viendo el desarrollo de la pelea que
se daba en aquel puente en silencio.
«Wow … sí … creo que servirán.» pensó aquel joven de cabello semi ondulados que vestía una chaqueta blanca.
̶ ¡Que así sea entonces!
Los
dos jóvenes volvieron a posicionarse para pelear; sin embargo, fueron detenidos.
̶ Bien, eso es suficiente. ̶
fue lo que ambos varones escucharon de uno de los extremos del puente.
Un
grupo de hombre vestidos de traje negro con gafas oscuras aparecieron y, en
medio de ellos, un joven de más de 23 años quien mantenía una sonrisa amable.
̶ Lorenz … ¿Qué haces aquí? ̶ preguntó algo consternado el joven de saco
negro.
̶
Hola Eric … me da gusto ver que
tienes compañía.
El
muchacho quien al ver su rostro tenía algunas cicatrices de heridas en su
mejilla quedó sorprendido de ver al hombre quien había llegado recién.
«¡Esto
no es bueno! ¡Debo de irme ahora mismo!»
Sin
embargo, las heridas y el cansancio que no dejaba de incrementar le cobraron factura.
Aquel
joven de pelo gris comenzó a desmayarse hasta quedar inconsciente en pocos
segundos.
Era
una habitación lo suficientemente grande y amoblada donde se encontraba la
alcaldesa Victoria reunida con su asistente Lorenz y un par más.
̶ Bueno, mientras esperamos que despierte, hay
que avanzar con el asunto. ̶ comentó Victoria.
Tomando
una Tablet puesta en la mesa de estar, la alcaldesa de Luesia comenzó a dar una
especie de informe.
̶ Como sabrán, en estos días no se han
registrado sucesos de secuestros o asesinatos … con la desaparición de Vicent y
el arresto de este tipo, refiriéndose al joven de cabello gris, puede que
pronto todo volverá a la calma … por otro lado, no hemos podido encontrar las
verdaderas identidades de los dos cuerpos de las mujeres encontradas muertas,
no hay registros sobre ellas en el pasado tampoco … es como si nunca hubieran
estado en esta ciudad.
̶ Y para eso lo necesitan a él, ¿verdad? ̶ comentó Eric algo molesto.
̶ Exactamente.
̶ Entiendo eso, pero ¿Por qué yo estoy aquí?
̶ Eric, sabes bien, que eres el único ejecutivo
del grupo Valdelomar en la ciudad … Al parecer tu jefa tuvo que irse de
inmediato por asuntos ‘urgentes’ ¿no es así?
̶ comentó
Lorenz.
Las
miradas de estos dos jóvenes eran desafiantes.
̶
Sí, es como dices.
̶
Entiendes que la alcaldía y el grupo
Valdelomar tenían un acuerdo, pero como su representante se ha retirado por el
momento, solo quedas tú como responsable.
̶ agregó Victoria.
Eric
suspiró.
̶
Siguiendo entonces … debemos
confirmar todas nuestras sospechas y pistas, sobre todo acerca del contenido del
Pbook, pera eso le pediremos a este muchacho que nos diga todo lo que sabe ‘amablemente’;
para ello, necesitaré de tus servicios si es que nuestro ‘invitado’ se pone
algo terco. ̶ indicó Victoria.
̶ Después de todo, tienes la capacidad de
hacerlo, ¿no es así, Eric? ̶ habló Lorenz.
̶ ¿Acaso no vieron la pelea? Se podría decir
que estamos igualados en fuerza.
̶ Deja de bromear, Eric … sé bien que estabas
jugando con él desde el principio. ̶ afirmó Lorenz.
Eric
sonrió levemente.
̶ Creemos que existe una relación entre los
dos cadáveres de la mujeres con este tipo … puede que en conjunto sean los
secuestradores o parte de ellos. ̶ dijo Lorenz.
̶ ¿Parte de ellos?
̶ Sí … tanto el mapa que encontraron como un
texto de este libro hacen referencia a algo llamado Le Front.
Eric
reconoció el termino, pues, antes de que su grupo partiera, habían investigado
en la Deep web sobre aquel nombre.
̶ No sabemos si es un grupo clandestino o
una organización terrorista organizada … por eso quisiéramos preguntarte si es
que sabes algo de esto. ̶ preguntó Victoria.
Eric
pensó por un instante que se referían a él hasta que vio un mueble cerca de él
y entendió a quien se referían.
̶ ¿Por qué … debería decirles eso? ̶ preguntó
algo convaleciente el joven misterioso quien se encontraba echado en el mueble y
vendado sus heridas.
̶ ¿No crees que es un pago justo por tratar
tus heridas? ̶ comentó Lorenz.
̶ … Si creen que yo soy el culpable,
entonces están equivocados.
̶ No hemos te hemos enjaulado aún, así que
queremos ver como te defiendes. Y qué mejor forma que ayudarnos, ¿no crees? ̶ argumentó Lorenz.
El
joven se levantó lentamente hasta sentarse en aquel mueble sin decir nada aún, después
quedó en silencio como si estuviera pensando en sus probabilidades.
̶ Sí les soy de ayuda … ¿prometen liberarme
sin cargo alguno?
̶ Si demuestras que no eres uno de los
culpables, tal como dijiste esa noche en el malecón, entonces te dejaremos en
libertad sin dañar tu imagen. ̶ declaró Victoria.
̶ … …
Está bien. ̶ contestó el joven resignado ̶ Primero
que nada, me llamo Alexander Lein y … yo fui contratado por quienes ustedes
conocen como Vicent Veramente para encontrar a quienes fueron los responsables de
estos crímenes hace más de ocho meses.
Realmente era sorpréndete saber lo que en tan
pocas palabras había descubierto aquel joven llamado Alexander.
̶ ¿Contratado? ¿Por ocho meses?
̶ Sí … ya que realmente estos sucesos no empezaron
en Luesia … tan solo este es un punto más donde ellos operan.
̶ ¿Ellos?
Ciertamente
el misterio rodeaba a aquel joven cada vez que hablaba más.
̶ Sí, lo que ustedes conocen sobre Le Front es
insignificante … aunque tampoco no es que yo lo sepa todo.
̶ Entonces ¿Qué cosa es Le Front? ̶ preguntó Victoria con intriga.
̶ Es …
Antes
de poder responder, el sonido de vidrio quebrado sonó alrededor de la habitación
dejando ingresar una especie de esfera con varias partes superpuestas.
Inmediatamente
un par de hombres de la alcaldía ingresaron para ver qué era lo que pasaba; sin
embargo, ingresaron muy tarde.
Aquel
dispositivo soltó un gas de las aberturas en su superficie, pero lo más preocupante
era aquel pitido que sonaba constantemente acelerándose en cada segundo.
̶ ¡Eso es!
̶ exclamó
Lorenz.
Desde las afueras de la casa propia de Victoria los transeúntes solo pudieron observar una repentina explosión que destruyó la primera planta quedándose viendo varios objetos quemados saliendo del lugar.
Pasaron
casi dos horas y el sonido de alarmas de ambulancias y policías se encontraban
en aquella destruida casa siendo rodeados por los vecinos y toda persona que se
encontraba pasando por el lugar.
Los
oficiales comenzaron a realizar los respectivos análisis del área con equipo de
seguridad, pues se habían encontrado con una espesa niebla que en realidad
determinaron que era un gas somnífero.
Mientras
tanto un equipo de bomberos comenzó a sacar a todos los que estaban dentro de
la casa rápidamente; por otro lado, uno de los oficiales se acercó a dar un
reporte oral al jefe de policía.
̶ No hemos encontrado rastros de la alcaldesa
ni de su gente … no estaban tampoco entre los heridos.
̶ ¡¿Cómo es posible?! ¡¿Buscaron bien?!
̶ Sí, señor … solo vimos, a través de las cámaras
de seguridad, momentos antes, la aparición de un niño
quien lanzó posiblemente la bomba … pero no hay ningún rastro del infante ni de
la salida de la alcaldesa.
El
jefe de policía del área parecía bastante preocupado y solo ordenó tratar a los
heridos mientras seguían buscando el paradero de la alcaldesa.
Alejado
del bullicio, en una especie de resto bar con un pequeño patio exterior ubicado
a una cuadra y media del lugar de los hechos, se encontraba una mujer joven de pelo
negro, largo con coletas que vestía un abrigo rojo y ropa similar a un escolar
quien veía aquel lugar rodeado de un tumulto de gente mientras estaba en una
llamada telefónica.
̶ ¡¿De verdad lo hizo?! ¡¿Le dije que yo daría
la señal?! ̶ se quejaba aquella mujer que portaba lentes
oscuros en voz baja.
̶ Ahora
está la policía involucrada y aún no sabemos si se cumplió la misión.
Del
otro lado de la llamada se escuchaba la voz gruesa de un hombre.
̶ Lirio, hemos enviado a un segundo grupo a ‘limpiar’
la escena … tú tan solo encárgate de ver si ves rastros del objetivo aún con
vida.
Mientras
hablaba por teléfono, un mesero trajo un platillo con una bebida a la mesa
donde estaba sentada la joven y luego pasó a retirarse.
̶ Está
bien, pero no me haré responsable de lo que hizo ese mocoso … ¿Cómo pensaron en
traerlo sin supervisión?
̶ Tú eres la que supervisa. ̶ contestó la voz en el teléfono.
̶ Se requiere todo un equipo para que puedan
vigilarlo … ni siquiera sé dónde está ahora.
̶ Eso no importa … lo prioridad es el
objetivo … comunícame si vez algo, ¿entendido?
̶ Sí sí …
La
llamada terminó dejando a aquella joven llamada Lirio con un gran cansancio
mental.
La
mujer comenzó a comer mientras escuchaba los comentarios de los demás comensales
de aquel resto bar.
̶ Oye … primero los secuestros y luego esto.
̶ Aunque no ha habido más crímenes desde hace más
de tres semanas.
̶ ¿Crees que sean otro grupo criminal?
̶ No lo sé … pero no ha habido crímenes por
esta zona … todo el lugar tiene seguridad, ¿no es así?
̶ A la verdad, ya no queda lugar seguro en esta
ciudad.
La
joven sonrió al escuchar todo esto.
Nuevamente
una llamada fue recibida en el teléfono de Lirio, el nombre del contacto decía ‘Jefe’.
̶ ¿Pasó
algo? ̶ contestó la mujer.
̶ Hemos
encontrado el paradero de Mort; cuando el segundo equipo llegue, ve a buscarlo …
te pasaré las coordenadas. ̶ era la misma voz gruesa anterior la que daba
las indicaciones.
̶ Deberían ponerle una correa a ese mocoso …
bueno como sea, iré después de cenar. ̶
respondió la mujer deliberadamente.
̶ No te demores … ah … una cosa más … escucha
bien, Lirio … en caso de que uno de los objetivos secundarios esté vivo, ten en
consideración no ser descubierta por ellos … en especial por aquel tipo llamado
Eric Masías ¿entendido?
Antes
de poder responder, el teléfono de la joven fue tomado por alguien detrás de
ella.
̶ ¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! ̶ exclamó
Lirio enojadamente mientras volteaba.
Sin
embargo, al ver quien estaba frente suyo quedó pasmada.
̶ ¿Lirio? ¿Qué sucede? ̶
decía la voz al otro lado de la llamada.
̶ Por el momento, ella estará ocupada, pero
puede dejar su mensaje en la casilla de voz. Dentro de unos minutos, se le
devolverá la llamada … si es que sigue viva.
El
sonido de la llamada finalizada era lo que se oía, mientras que una persona con
saco negro algo sucio guardó aquel celular de la joven mujer en uno de sus
bolsillos.
̶ ¿D-Desea … sentarse conmigo? ̶ ofreció
la mujer con un tono bastante amedrentado.
̶ Será un placer. ̶
contestó Eric desafiantemente.
̶ Sé gentil conmigo, por favor. ̶ habló Lirio temerosa.


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