PARTE V ¿EL VERDADERO CULPABLE?
PARTE V
En
un salón de acabados más modernos que el resto de habitaciones, se mostraba un
canal de noticias en un televisor puesto en medio de una de las paredes, los
reporteros informaban cómo se desarrollaba el juicio contra los responsables
detrás del secuestro de más de 50 personas y, añadiendo ahora, el hallazgo de
tres cadáveres más que relacionaban con el crimen anterior.
̶ Parece que el juicio ha estado comprado …
ni los han dejado respirar. ̶ mencionó un varón quien estaba en aquel
salón y que a la vez preparaba un poco de té.
̶ No parece, lo fue. ̶
contestó una dama quien se encontraba sentada en uno de los muebles
frente al televisor mientras tenía unos papeles a la mano.
̶ ¿Qué opina de todo esto, mi lady? Después
de todo usted tuvo un dialogo directo con ellos. ̶
preguntó aquel joven de alrededor de unos 24 años de apariencia
promedio.
La
mujer sentada suspiró ̶ Lorenz, sabes bien que el pueblo quería hallar
a los responsables, pero ahora solo parece que simplemente desean echarle la
culpa a alguien para desahogarse … es como si fueran bestias buscando
deliberadamente a quien devorar. ̶ comentó la muchacha.
̶ ¿Acaso no se encontraron las pruebas
necesarias en contra de ellos? ̶ preguntó el varón quien llevaba un juego de
té preparado a la mesa de estar que estaba entre los muebles.
̶ Pareciese que ahora estás a favor de Vicent …
¿no eras tú el que más desconfiaba de él?
̶ preguntó con
sarcasmo la mujer quien tomó una de las tazas.
El
varón de cabellos negros ondulados sonrió, pero sin malicia.
̶ Victoria, sabes bien que era la única
opción que teníamos por el momento; la situación estaba llegando a un punto
muerto hace casi dos semanas … gracias a Dios, que en estas dos últimas semanas
repentinamente se detuvieron los secuestros y asesinatos, pero nuevamente a
comenzado y la gente ya no aceptará más las escusas que les dábamos. ̶
afirmó Lorenz.
Con
cierto disgusto, la alcaldesa Victoria estuvo de acuerdo con su asistente ̶ Pero no hay pruebas objetivas de que ese
par estuviera involucrado, las cámaras de la reciente escena indican que los
cuerpos ya habían fallecido desde temprano y que ese chico tuvo el infortunio
de encontrarlos. ̶ objetó, también.
Aquel
hombre llamado Lorenz suspiró como si comprendiera la posición de la alcaldesa.
̶ Lo sé, necesitábamos chivos expiatorios, por
ello fue necesario grabar la conversación que tuvieron ayer como evidencia,
después de todo … nuestro reporte sobre Alicia Enid tiene varias similitudes
con el perfil de uno de los responsables, y su ‘compañero’ solo tuvo mala
suerte … pero, si … ̶ antes de poder terminar de hablar, el sonido
de una llamada telefónica detuvo a Lorenz.
En
aquella llamada, Victoria se dispuso a leer un documento sobre la investigación
de la escena de los tres cadáveres encontrados el día anterior, pero, al seguir
leyendo, algo hizo que se estremeciera.
«¿Qué
significa esto? … Solo se pudieron revisar los dos cadáveres pertenecientes a
las mujeres encontradas … ¡¿Qué pasó con el tercero?!» fue
lo que pensó.
De
inmediato, Lorenz avisó a Victoria de que el equipo extraoficial de exploración
había tenido un incidente.
̶
¿Un hombre de ropas negras?
̶ Sí … dicen que los atacó de repente por la
calle Portal hace unos instante, pero al ver gente viniendo se escapó. ̶ informó Lorenz.
̶ ¿Hubo heridos?
̶ No, mi lady.
̶ respondió el
asistente ̶ Además … hay algo más que dicen haber
encontrado. ̶ agregó.
Inmediatamente
Victoria se dirigió al departamento forense, indicándole a Lorenz de que le
avisara a aquel equipo que la encontraran allá.
Pasando
por una de las calles principales de la ciudad, se encontraba un
establecimiento con un gran letrero que decía Valdelomar y, dentro del lugar,
en una de las habitaciones, se encontraba sentada una joven mujer con tres
guardaespaldas. Dos de ellos eran de edad, mientras el otro era un joven de similar
edad que la mujer.
Aquellos
estaban sentados, a excepción del más joven quien estaba detrás atendiendo una
llamada, en el mueble viendo las noticias que se mencionaba acerca de la
sentencia para los dos criminales más buscados de Luesia.
̶ ¿Cómo va el equipo de exploración? ̶
preguntó Lois.
̶ Dicen haber encontrado a un hombre
encapuchado que dejó caer un pequeño libro.
̶ respondió el joven quien
había terminado su llamada
̶ ¿Qué libro? ̶
preguntó Hayato, uno de los guardaespaldas.
̶ No lo saben bien … dicen que hay nombres y
como especies de mapas garabateados. ̶ respondió el joven de pelo negro que vestía
una camisa y pantalón negro.
̶ ¿Hay algo más? ̶
volvió a preguntar Hayato.
̶ Hanzo me informó que la alcaldesa quiere
que vayan al departamento forense de inmediato.
Al
terminar de responder, los guardaespaldas mayores se quedaron en silencio como
si esperaran la orden de quien sería su jefa.
̶ Eric, ve donde está Hanzo … ya sabes qué
hacer … y no dejes que haga alguna tontería. ̶
respondió Lois con gran seriedad.
̶ Entendido.
El
joven guardaespaldas salió de inmediato de la habitación.
Mientras
tanto que las noticias mencionaban acerca de que el día de mañana se realizaría
la ejecución inmediata de los criminales, uno de los guardaespaldas restantes
preguntó ̶ Aunque sean conocidas, ¿Por qué vas tan
lejos? ¿Sabes bien que te pones en peligro, verdad?
̶ Por eso mismo … después de que los
ejecuten y vean que los secuestros siguen ocurriendo, mi cabeza será la
siguiente en ser cortada. ̶ respondió con una mirada fría hacia quien
hizo la pregunta.
̶ Dejando las malas noticias a un lado,
debemos saber quien era ese tipo con quien se encontraron los chicos … y, si se
pudiera, saber el contenido del libro que encontraron. ̶
comentó Hayato.
En
la sede del Departamento Forense de Luesia, en el cuarto de seguridad donde había
varios monitores que grababan los diferentes ambientes del establecimiento se
encontraba Lorenz con tres oficiales más.
̶ ¿Es esto … algo posible? … … y ¿dicen que
Vicent trató de ocultarlo? ̶ preguntó con gran incredulidad y temor el
asistente de la alcaldesa.
̶ Sí, señor … el jefe del DIS lo ordenó para
no levantar conmoción y que les informaría hoy mismo. ̶
respondió uno de los oficiales.
«¡¿Qué
informe?! … Tuvo que habérnoslo dicho de inmediato.» pensó
Lorenz.
̶ Aunque no entendimos el porqué de la orden de
eliminar el video y la copia de seguridad, pudimos tener otra copia grabada por
la AI. ̶ comentó otro
oficial.
̶ Ya veo.
̶ respondió Lorenz monótonamente,
mientras pensaba «¿Borrar el original y la copia? … sabía que no era de
fiar.»
Mientras
que habían estado conversando aquellos hombres, el monitor frente a ellos
mostraba nuevamente la repetición de aquel tan hablado video.
Se
mostraba como, en la morgue del hospital donde residían los tres cadáveres
encontrados, estaban reposando sobre camas corredizas siendo tapados por
sabanas ligeras, pues parecían haber sido los dos primeros cuerpos
inspeccionados.
Sin
embargo, el tercer cuerpo que pertenecía al varón, se comenzó a temblar. Repentinamente
se levantó quedándose sentado por unos segundos. La imagen mostraba la
apariencia de un joven, quizá de 16 años, quien sin esperar más salió huyendo
del lugar.
La
forma de su caminata era extraña, pues cogía al caminar. Pasado unos segundos,
se vio como se retiró por la entrada que dejaron semiabierta y ya no se le vio
más, posteriormente habían ingresado dos técnicos quienes se quedaron confusos
al no encontrar el cadáver.
Otras
cámaras mostraron las siguientes grabaciones de como se vio a aquel cuerpo
caminar y salir de la morgue hasta llegar al exterior. Era de noche, el
hospital estaba considerablemente vacío y nadie se había topado con aquel ser.
No,
más bien era que ese cadáver supo cómo evitar a los demás en su escape.
El
ultimo avistamiento fue en como de una de las puertas traseras se le vio salir
hasta perderse entre las avenidas a lo lejos.
En
una sala de recepción en el tercer piso del establecimiento, se encontraba la
alcaldesa con el grupo de jóvenes que había encontrado a aquel tipo encapuchado;
la historia en sí no era lo importante, sino lo que aquel hombre había dejado
atrás.
̶ Entonces, ¿los atacó con un bisturí? ̶
pregunto Victoria incrédula.
̶ Sí … era extraño del todo … ni siquiera
caminaba bien … además, ¿de dónde sacaría un bisturí? ¿acaso venia del
hospital? ̶ respondió una de los jóvenes.
̶ Luego, dicen que … ¿Notó que venían personas y salió huyendo?
̶ Si, corrió hacia una especie de callejón
bastante estrecho, pensamos que no quería ser notado y decidió escapar, pero
luego de que lo perseguimos, de la nada, no había nadie en ese lugar. ̶ respondió
uno de los jóvenes.
La aptitud de Lois era bastante escéptica a lo que contaban aquel grupo, pero dejó eso a un lado y preguntó por lo que habían hallado.
El tercer joven del grupo quien era pelirrojo sacó, de un bolsillo interior de su chaqueta, un pequeño libro, bastante simple, pero su cubierta era de tapa dura como si desearan que aquel objeto sea resistente.
Al abrir aquel libro, que no tenía ningún título ni algún nombre que lo
identificara, Victoria vio lo que justamente describían los chicos.
Solo
era un conjunto de nombres al azar y algunos mapas trazados o mejor dicho
garabateados, pero lo interesante era que esos mapas mostraban ciudades de la
región, donde Luesia era una de ellas.
Por
el color que portaba la cubierta lo llamaron Pbook, por sus siglas en ingles
Purple Book (Libro Morado), ya que no sabían realmente a quien le pertenecía.
̶ Cuando vimos que ya no estaba, pensamos
que se había escondido en los pequeños desmontes y basurales que estaban
alrededor; pero no había nada … luego, después de que comenzamos a revisar las
paredes, Renzo vio que en una escalera curva salida a la calle que conectaba al
segundo y tercer piso de una casa estaba por caerse algo … lo divertido fue que
no dijo nada hasta que eso le cayó en la cabeza a Hanzo … fue entonces que
encontramos este libro. ̶ comentó la
joven del grupo.
̶ Y me dolió … pero no me pasó nada, gracias
por preguntar. ̶ agregó cómicamente el joven a quien se
refirieron como Hanzo.
La
situación cada vez más se complicaba para Victoria, pero fue aún mayor el
dilema cuando repentinamente Lorenz apareció apresurado con un par de oficiales
detrás suyo. Aquellos jóvenes se refirieron al él con el título de ‘jefe’ a
excepción de Hanzo.
Lorenz
contó todo lo que había sucedido en la oficina de videocámaras.
La
preocupación en el rostro de la alcaldesa era evidente, en todos estos meses
que se había desatado los secuestros aún no tenía pistas claras de qué o quiénes
eran los verdaderos responsables.
A
lo lejos se vio la entrada de un joven de cabello negro y un saco largo oscuro
quien en su hombro derecho estaba una insignia que decía Valdelomar.
Al
acercarse hasta donde estaba aquel grupo con la alcaldesa, habló ̶ Parece
que necesitas ayuda, Lorenz.
̶ Eric …
La
alcaldesa y los demás notaron de donde era aquel joven de ropas oscuras al ver
aquella insignia en su hombro.
̶ ¿Qué haces aquí? ̶
preguntó Lorenz.
̶ Bueno, vengo a dar mis agradecimientos
sobre el hecho de que no se impuso ninguna sentencia a la representante del
grupo Valdelomar.
Nadie
entendía las acciones del chico, pues habló con un tono como si estuviera indiferente
a aquel asunto mientras que lentamente sacaba una carta de uno de los bolsillos
internos de su saco.
̶ De la misma forma que sus hombres lo
hicieron, por favor, acepte esta invitación a tomar el té esta noche en la
residencia Valdelomar. ̶ dijo Eric en un tono desafiante.
Victoria quedó desconcertada, pero como muchos
ojos estaban sobre ese grupo y con el fin de ya no llamar más la atención, lo
aceptó rápidamente. Siendo así, el joven llamado Eric se retiró.
̶ ¿Cómo sabía que estaba aquí? ̶
preguntó entre murmurios Victoria.
Uno
de los jóvenes miró disimuladamente hacia otro lado, haciéndose de la vista
gorda.
Mientras
llegaba la noche, en una prisión, se encontraba Aren a la espera, según la
sentencia, del día de mañana para su ejecución. No obstante, la silueta de Aren
no había cambiado en lo absoluto, increíblemente su aptitud serena persistía.
La
prisión en donde estaba no era del todo higiénica, pero si portaba lo necesario.
El pabellón en donde estaba recluido parecía no tener muchos ‘huéspedes’ lo
cual permitía que el joven pudiera reflexionar tranquilamente.
«…
Solo han pasado tres días … y … »
Sí,
solo tres días desde que llegó a Luesia y ya le había sucedido de todo, pero
más interesante era el hecho de que no parecía preocupado por lo que sucedería
mañana, sino que el pensamiento del lugar donde había encontrado a los tres
cadáveres persistía en su mente.
«Ese
chico … ¿Por qué fingía estar muerto?»
Inesperadamente,
Aren lo sabía desde el inicio.
Por
un instante la mirada del joven se dirigió a la puerta de su celda como si
hubiese sentido que alguien se acercaba; tal vez un oficial o un nuevo preso,
pero nadie estaba en el pasillo.
Haciendo
lo único que podía en ese día, Aren seguía meditando hasta que quedó dormido.
No
obstante, por el lado de Alicia, quien se podía ver como su silueta había decaído
enormemente y como la locura inundaba su mente, pues en sus delirios había
llegado a pensar que Aren realmente había asesinado a esas tres personas como
si deseara echarle la culpa de todo.
Aquella
mujer seguía condenándose de varias cosas, sobre todo el hecho de haber
realizado una mala decisión, el haber venido a Luesia y esto sucedía mientras
que otras reas se burlaban de ella durante su estancia.
Y
así siguió hasta que el sueño se apoderara de ella.
Llegada
la noche, dentro de las instalaciones del grupo Valdelomar, en una sala estaban
sentados frente a frente dos grupos liderados por dos señoritas, el ambiente
era tenso.
̶ La aparición del ese tipo desconocido y
sobre la grabación que trató de ocultarte uno de tus hombres … veo que la
suerte no está de tu lado. ̶ comentó Lois con cinismo.
̶ Qué forma de hablar y eso que ayer no decías
nada, ¿no es así, srta. Valdelomar? ̶ respondió Victoria a la provocación de Lois.
La
joven Valdelomar sonrió y dijo ̶ Sé que el gobierno regional te está
presionando para que resuelvas este caso al igual que el pueblo… ¿quería saber
si aún tienes ese valor de lo que tanto se habla?
Justamente,
como si diera fe de esas palabras, Victoria habló con valentía ̶ Cada
uno tiene sus problemas … además recuerde que usted no está del toda segura …
ya que es la próxima en la lista.
Lois
sonrió.
̶ Bien, dejemos la charla sin sentido y
vayamos al punto … deseo demostrar la inocencia de Alicia y la mía … por tanto,
el grupo Valdelomar dará soporte a la fuerza policial para encontrar a los
verdaderos criminales. ̶ declaró con firmeza.
̶ ¿Inocencia? ¿No deberías demostrar eso
ante un jurado? ̶ respondió Victoria sarcásticamente.
̶ Bien sabe que esos jurados están comprados
… no me sirve de nada pelear en territorio enemigo; no obstante, si me da la
oportunidad, le daré resultados que su propia gente no ha hecho. ̶
respondió Lois convincentemente.
̶ ¿En serio? ¿Y qué me garantiza eso?
̶ Usted debe saber … lo que encontró el equipo
de oficiales en los almacenes de la empresa Wilbur, el hecho de que fuimos
participes aquel día … Le diré que nosotros mismos mandamos un equipo de
búsqueda aquel día y hallamos esto. ̶
explicó Lois mientras que uno de sus guardaespaldas colocaba en la mesa
de estar, que estaba entre ellos, un especie de papel doblado en varias partes
que al desdoblarlo se podía ver la aparición de un mapa gigante de la ciudad de
Luesia el cual estaba trazado cuidadosamente algunos lugares.
En
total eran tres lugares marcados, además de que mencionaban ciertos números
como si fuesen horas y al costado otros más que eran los siguientes: 51, 29 y 37,
pero lo más importante era que detrás de aquel mapa estaban escritos dos
nombres: Maribel Figueroa P. y Ester Valentina Ulloa Z.
Debajo
de los nombres había una fecha: 26/01/96 y otro escrito ‘Le Front’.
Como
si el ánimo de Lois se tornara triste, ella comentó ̶ Ese
fue el único día en que mis hombres notaron y siguieron a tres personas que habían
venido a nuestra tienda y tuvieron contacto con dos empleados míos
anteriormente … esas personas fueron vistas junto con esos dos trabajadores en
el último día que estuvieron con vida.
La
alcaldesa comenzaba a entender algunas cosas, pero trató de no interrumpir a la
joven.
̶
Aquel día, mis hombres, al seguir a
esas personas, llegaron hasta los almacenes Wilbur donde vieron entre la noche
como esas personas se encontraron con otro grupo; sin embargo, se dieron cuenta
y, de la nada, comenzaron a dispar a mi gente … obviamente mi grupo estaba
armado y respondieron al fuego, después de una media hora pudieron atrapar a
uno de esas tres personas … pero esta se arrebató y escapó dejando caer lo que tenía
en sus manos; aunque trató de recogerlo, las balas lo impidieron. Afortunadamente
nadie de mi gente murió, pero si hubo heridos … como podrá ver … este mapa fue
lo que obtuvimos ese día. ̶ testificó Lois.
La
alcaldesa pudo ordenar sus pensamientos y observó nuevamente el mapa.
Ciertamente más que aquel par que fueron arrestados, era el grupo Valdelomar
quien realmente tuvo contacto con aquellos tipos y, por ende, la mayor
sospechosa, pero, por las dudas que ya circulaban en la mente de Victoria, ella
dudó de todo lo contado.
̶ Si estuviera dispuesta a aceptar tu
propuesta, ¿A quién enviarías? ̶ preguntó con cuidado la alcaldesa.
̶ A mis dos mejores hombres, Yoshida Hayato
y Thomas Davies.
Victoria
suspiró y recordó las palabras que le había dicho su asistente Lorenz antes de
venir.
̶ No creo que sea mala idea confiar en el
grupo Valdelomar … lo digo por experiencia.
Apoyándose
simplemente en el comentario de su asistente para calmar sus sospechas,
Victoria aceptó.
«Espero
no haber decidido mal otra vez.»



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