PARTE VII LA RESPUESTA
PARTE VII
̶ Entiendo … parece que Ren no nos mentía …
y eso confirma la sospecha que tuve en esos momentos. ̶
comentó Gajel mientras se levantaba de la mesa de aquel restaurante.
̶ ¿Acaso les mentí alguna vez? ̶
dijo Renato ofendidamente.
̶ No importa, ya sabemos lo que queríamos …
por otro lado, nos reuniremos en Madrid cuando lleguemos mañana. Será mejor que
te prepares, pues tienes otra misión. ̶ dijo el hombre de cabello negro y camisa.
̶ ¿Misión?
̶ Te lo diremos cuando lleguemos. ̶ dijo
Gajel mientras él y su compañero quien en realidad parecía su subordinado se
retiraban.
Ambos
jóvenes que estaban sentados quedaron en silencio por un rato.
«¿Q-Qué fue lo que sucedió? … Se supone que
yo era el que iba a indagar sobre quien era este tipo … pero al final yo fui el
que más habló.» Esto pensaba Glen al haber hablado sobre aquella criatura y
sobre los otros jóvenes que lo vieron; era como si hubiera dicho varios
secretos al enemigo.
̶ Ya, deja de pensar en eso … después de
todo, Gajel sabe como salirse con las suyas.
̶ comentó Renato algo
frustrado.
̶ ¿Gajel?
̶ Ah … es verdad, ni siquiera se presentaron …
El de cabello blanco se llama Gajel Valentain y el otro de cabello negro corto
se llama Vicent Marcov.
̶ Ah, sí …
Parecía
que Glen aun estaba atónito por quedar en ridículo.
̶ ¡Ya, despierta! ̶
exclamó Renato dándole una palmada en la cabeza mientras se levantaba
para irse.
Ambos
jóvenes se retiraron de aquel local.
Pasó el día y, aquella noche, no hubo rastro
alguno de Aren. No tenía teléfono, ni algún medio para comunicarse y aunque no
era obligatorio el que se quedara en el apartamento, los cuatro jóvenes se
preocuparon por él, pues su equipaje aún estaba con ellos.
̶ Por otro lado, ¿Dónde se fueron? ̶
preguntó Daniel.
̶ Bueno, yo … ̶ dijo
Renato.
Como
si hubiera recobrado la lucidez, Glen habló.
̶ Fuimos a reunirnos con sus ‘amigos’.
̶ ¿?
Todos
se preguntaban lo que hablaba.
̶ Te refieres a los que
… ̶
dijo Liam.
̶ Exactamente … son los que te pidieron
atacarnos, ¿no es así, Ren?
Usando
aquella abreviatura, Glen parecía ser más confiado.
̶ Explícate.
̶ ordenó Liam.
Al
parecer, Renato no deseaba hablar; sin embargo, no era necesario.
̶ Yo les diré lo que vi de ellos. ̶
dijo Glen.
Todos
pusieron su atención a aquel joven.
Como
si lo sucedido fuera visto nuevamente, dentro de aquel local, se pudo ver a
aquel grupo.
̶
La criatura que viste, ¿Cómo
era? ̶ había preguntado Gajel.
̶ … ¿Crees que es adecuado preguntarle a
alguien que quisiste atacar? ̶
cuestionó Glen.
̶ ¿Atacarte? No, te equivocas. Seguramente
eso te lo dijo Ren, pero, a la verdad, lo habíamos enviado a buscar a un compañero
nuestro. Se llamaba Vil, pero, como debes de saber, fue asesinado.
Las
declaraciones de aquel tipo parecían concordar con lo que había dicho Renato en
ese entonces.
̶ Ahora, podemos llegar a un acuerdo; si tú
respondes algunas preguntas nuestras, nosotros haremos lo mismo. ¿Qué
dices? ̶ comentó Gajel.
Glen
estuvo algo pensativo, pero la intimidación que sintió de antes aún estaba
influenciándolo.
̶ E-Está bien.
Gajel
sonrió.
̶ ¿Cómo es que lograron escapar de ese
monstro? ̶ fue la primera pregunta de Gajel.
̶ Bueno, cuando lo vimos, todos habíamos
pensado en escapar o eso creía, pero estuvimos desorganizados …
afortunadamente, esa cosa era lenta o lo parecía; por eso, pudimos escapar.
̶ ¿Lo parecía?
̶ Sí, cuando escapamos y nos ocultamos en la
cueva, los demás vimos que esa criatura se adaptaba a su entorno, pero, en
realidad, pudimos notarlo cuando salimos de la cueva y esa cosa corrió detrás de
nosotros. Su velocidad comenzó a aumentar y concluimos que podía haber estado
fingiendo antes.
̶ Entiendo y ¿eso lo vieron los demás?
̶ Sí … Liam, Daniel y Aren quienes corrieron
más adelante lo notaron, pero como ellos estaban con heridos, Renato y yo nos
encargamos de la distracción.
̶ Oh, ¿Cómo lo hicieron?
̶ Bueno, Renato tenía bombas lacrimógenas
compactas y las usamos para distraerlo, pero esa cosa supo que eran, pues lo
habíamos usado antes con él … al final nos las arreglamos para que funcionara.
Mientras
que Glen comentaba todo esto, Gajel se hacía el interesado como un niño
escuchando una historia de fantasía. Alegría, sorpresa, tristeza, enojo,
frustración todo esto y más expresaba aquel sujeto haciendo que Glen se
sintiera reconocido, por ende, olvidando su objetivo. Además, le invitaron de
comer aparte de lo que se había comprado.
Al
terminar de contar los detalles, él había hablado de lo que sucedió con aquel
monstro, información acerca de sus compañeros y algunas otras cosas más.
Sí,
lo agarraron de tonto.
Terminado
de contar todo lo que pasó, el resto de jóvenes que se encontraba en el
apartamento se quedaron estupefactos por la gran estupidez de Glen.
̶ Y eso sería todo … qué tipos tan
astutos. ̶ comentó Glen.
̶ …
̶ ¿? ¿Qué pasa?
̶ Eres un grandísimo estúpido. ̶ dijo Liam monótonamente.
̶ Bueno, me voy a dormir … ya no quiero
seguir escuchando esto. ̶ comentó Daniel mientras se iba.
̶ Oigan, chicos …
Solo
una mano en el hombro fue el único consuelo que recibió el joven boca floja.
̶ Renato …. Tú …
Renato
movió la cabeza como símbolo de negación.
̶ La cagaste … y eso que yo debería ser el que lo
hiciera.
Renato
se fue de la sala a su habitación dejando solo a Glen.
Era
de mañana y la única ventana que tenía aquel cuarto de hotel dejaba que los
rayos de luz iluminaran la cama puesta a su costado.
Las
sabanas puestas se comenzaron a deslizar hacia afuera cayendo sobre el piso. La
voz de una mujer somnolienta se podía escuchar y, luego, un repentino golpe.
̶ Au … eso me dolió. ̶
comentó la mujer de cabellos dorados quien se estaba sobando su cabezo
con su mano derecha.
̶ ¿Qué hora es? ̶ dijo
la mujer quien ahora se estaba sobando los ojos tratando de despertar.
Al
terminar de sobarse, se tocó las manos sin siquiera entender lo que pasaba; sin
embargo, un pensamiento vino a ella.
Sus
ojos miraron por un momento su mano derecha con desinterés, posteriormente,
miró su mano izquierda. Pronto levantó las sabanas y vio dos pares de piernas
en perfecto estado.
Aquella
mujer parecía totalmente incrédula, por ello, trató de levantarse, pero ella
entendió que había perdido la costumbre de caminar. Lentamente se fue al espejo
que estaba frente a la cama y se observó a sí misma.
El
reflejo mostraba una hermosa joven de cabellos dorados ondulados, rostro
delicado, ojos azules y piel clara. Aquella mujer desnuda comenzó a llorar con
una leve sonrisa de desconcierto.
Antes
de decir algo más o de preguntarse lo que estaba sucediendo, la mujer volteó
repetidas veces como si tratara de encontrar algo que se le había perdido.
Al
fijarse por un instante la ropa vieja que había traído puesta, pensó que no era
un sueño, pero esto se confirmó, cuando al querer correr para tomar aquellas
ropas, se tropezó y cayó sintiendo el dolor en sus piernas.
Repentinamente,
la mujer comenzó a reír llena de alegría. Era como si los ánimos y la esperanza
hubieran reposado en ella.
Pasado
unos segundos, la mujer trató de pararse, pero, al ver frente a ella, unos
zapatos tirados al lado de la cama. En realidad, al acercarse, vio un par de piernas
que al final resultó en un cuerpo de un hombre tirado boca abajo.
La
mujer se atemorizó al ver esto, pero, de inmediato, recordó aquel hombre que la
había ayudado, por ello, se acercó lentamente hasta estar a su lado. Aquella joven
se había arrastrado, pues aún no podía recobrar las fuerzas en sus piernas, mas
no fue obstáculo para llegar hasta aquel varón.
La
joven mujer trató de tomarlo y voltearlo para ver su rostro; en ese momento, también
se dio cuenta que había recuperado la vista y con ella notó la hermosa
expresión de aquel joven que estaba sumergido en un sueño profundo.
̶ T-Tú … ¡¿Estás bien?! ̶
exclamó la joven.
El
joven no despertaba; en ese momento, la mujer sintió un hedor terrible, pero no
provenía de su cuerpo que estaba intacto, sino de aquellas ropas que parecían
trapos sucios tirados hacia atrás.
La
mujer trató de aguantar la respiración y llevó al varón hacia la cama con las fuerzas
que tenía. Luego la mujer se echó también, pues sus piernas ya no tenían fuerzas.
Fue
en ese momento que la mujer volteó para ver aquel cautivador rostro del hombre
que la había ayudado que se dio cuenta que el varón estaba despierto.
̶ ¡!
La
mujer se sorprendió.
̶ Tú …
La
mujer no sabía que decir al verlo, solo se quedó viéndolo. Sin embargo, el
joven se levantó algo cansado y se fue hacia la puerta de salida.
̶ ¡E-Espera! ¿A dónde vas?
La
mujer trató de sentarse, pero le era difícil por su condición convaleciente. No
obstante, su preocupación pudo más.
̶ Ya hice lo que tuve que hacer … así que me
voy … además, no creo que te guste que te vean cómo estás ahora.
La
mujer recién se percato que estaba desnuda y, aunque tuviera vergüenza de su
desnudez, pidió que el joven no se vaya.
̶ No será posible … tengo que llegar a tiempo
para mi viaje.
̶ ¿Viaje?
̶ preguntó la
preocupada mujer.
̶ Sí, ahora, si me disculpas …
̶ Espera … planeas dejarme sola … así sin más …
El
joven no entendió a lo que se refería, después de todo la había ayudado a
escapar de aquel deteriorado lugar e incluso ahora estaba sana de sus dolores.
̶ P-Por favor … no me dejes … ̶ habló como una petición llena de tristeza ̶ llévame
contigo … te prometo que no seré una carga … solo … no me abandones. ̶
agregó la mujer.
«Ahí
viene otra vez … por qué soy tan sentimental actualmente … debo arreglar eso
pronto.»
Como si hubiera ignorado aquella petición, el
joven abrió la puerta.
̶ ¡E-Espera! ¡No te vay-… !
Antes
de poder terminar la frase, el joven habló.
̶
No te confundas … iré a buscarte algo
de ropa … de ahí veré que hacer.
Aquella
mujer estaba llena de desconfianza por aquellas palabras y, por ende, trató de
levantarse para ir con él; sin embargo, fue detenida por el joven.
̶ ¿Acaso no me crees? ¿No me creíste cuando
te ayude antes? Ahora cree lo que te he dicho.
La
mujer se calmó, pero aún estando preocupada quedó en silencio en la habitación.
Saliendo
de aquel hotel que estaba en una avenida algo descuidada, el joven salió a una
tienda de ropa de segunda mano que no estaba muy lejos y, mientras trataba de
comprar algo rápido, aquel joven comenzó a pensar:
«¿Y
ahora? ¿Qué hago con ella? … Debo dejarla con alguien que la conozca … no la
llevaré conmigo … además, he dormido demasiado … en un par de horas debo de estar
en la estación.»
Habiendo
comprado un vestido ligero, el joven regresó al hotel y al llegar a la
habitación pudo ver que estaba un hombre frente de la puerta tratando de abrirla
y la voz de la mujer diciendo que se vaya.
̶ ¡V-Vete, mi esposo llegará pronto! ̶ exclamaba
temerosamente la mujer.
̶ ¡Vamos! ¡Abre ya! ̶
gritaba aquel descuidado hombre.
«¿Es
… en serio?» pensó Aren al ver la escena.
La
mujer que estaba tapando la puerta escuchó de repente el sonido de un golpe,
posteriormente escuchó la voz del joven que la había ayudado.
De
inmediato abrió la puerta viendo la figura de Aren y a otro hombre tirado en el
suelo.
̶ Toma … vístete pronto … nos iremos ahora.
La
mujer no dudó y rápidamente se arregló. Ambos se fueron discretamente del hotel.
Había
pasado las horas y los cuatro jóvenes quienes estaban en la estación de la
agencia con sus equipajes juntos con el de Aren esperaban impacientes la
llegada de Aren.
̶ ¿Dónde se metió al final? ̶ se preguntaba Daniel.
̶ No lo sé … pero lo esperaremos hasta que el
bus parta. ̶ dijo Glen.
Sin
embargo, uno de ellos estaba tranquilo y más aún después de lo que había visto.
̶ No es necesario … ya ha llegado … aunque … ̶
dijo Liam.
Aquel
grupo vio cerca de la entrada de peatones de la estación a un joven de cabellos
largos entrando algo apresurado, pero detrás suyo estaba una hermosa mujer
rubia quien lo seguía de cerca.
̶ ¿Están … viendo lo mismo que yo? ̶
preguntó Glen sorprendido.
̶ Sí … y no es broma. ̶
comentó Renato.
Al
acercarse aquel par al grupo de jóvenes, el resto quedó boquiabiertos.
̶ A-Aren … q-qué significa esto … ̶ dijo Glen.
̶ Se los explicaré luego, pero antes subamos rápido.
Los
jóvenes asintieron en silencio aún sorprendidos de ver la figura de la joven
mujer. Y, mientras subían al bus, Liam detuvo a Aren dejando que el resto suba
primero.
̶ Aren … no preguntaré dónde has estado, ni
quien es esa mujer, pero … es hora de que me respondas sobre la propuesta que
te hice. ̶ dijo Liam determinadamente.
Aren
parecía estar algo apresurado y quiso evitar el tema, pero, al ver la
insistencia de aquel muchacho, respondió a su pregunta.
Habiendo
pasado unos pocos minutos, el resto de jóvenes quienes estaban sentados en la
parte trasera del bus comentaban entre ellos sobre aquella mujer; sin embargo,
al ver el ingreso de Liam y Aren, se callaron.
Liam
se sentó junto a ellos; sin embargo, Aren fue llamado por aquella mujer para
que estuviera a su lado.
Al
ver a Liam, pudieron sentir la frustración emanando de él y, aunque no
preguntaron nado, pudieron escuchar un murmullo de parte del joven.
̶ ¿Es en serio? ¿Solo por esa mujer se negó?
Por
otro lado, en el sitio donde estaba Aren junto con la mujer, se veía una
sonrisa en el rostro del joven.
«Bien
… pude usarlo como excusa para rechazar la propuesta de Liam … y, cuando llegue
a la capital, me desaceré de esta mujer diciendo que tengo un asunto con ellos …
dos pájaros por un tiro.»
Sin
embargo, la mujer parecía ser astuta y consciente de esto.
Siendo
así, el ómnibus cerró sus puertas y partió hacia la capital, un viaje de unas
cinco a seis horas.
En
aquel hotel donde Aren y la mujer se habían hospedado la noche anterior, se
encontraba un grupo de hombres acompañados de una señora. Aquella era la mujer que
Aren había visto en aquella casa antigua.
Los
hombres, tomando del cuello al recepcionista del hotel, le preguntaron.
̶ ¿Dónde se fueron?
̶ N-No lo sé … se fueron esta … mañana y, al
ver el lugar, encontramos un hombre desmayado en el suelo. ̶ dijo
el recepcionista atemorizadamente.
̶ Busquen en las cámaras de seguridad. ̶
dijo quien parecía ser el líder dejando a aquel recepcionista en manos
de su gente.
Mientras
que estos se iban, aquel hombre se acercó a la vieja mujer.
̶ Será mejor que recuerdes bien lo que pasó,
si es que no quieres terminar como ella.
La
mujer se desesperó al escuchar aquella amenaza.


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