PARTE VII REVELANDO AQUEL CASO
PARTE VII
Revelando Aquel Caso
Saliendo
de un baño público, una joven mujer quien parecía algo aliviada se encontró con
un joven varón de negro quien la esperaba algo ofuscado. Era de noche cuando todo
esto sucedía.
̶ ¿Era necesario venir hasta aquí? ̶
preguntó aquel varón.
La
muchacha movía su cabeza como señal de que si estuviera tratando con un
ignorante.
̶ Sabes … las mujeres tenemos nuestras necesidades,
espero que puedas ser más cortés y atento. ̶
respondió aquella mujer con naturalidad.
̶ Es suficiente … iremos al hospital
MedCloud de inmediato. ̶ ordenó aquel hombre con una mirada seria.
̶ ¿Por qué debería ir? ̶
preguntó algo confiada la joven.
Fue
entonces que aquel joven hombre, que ya se había volteado para iniciar su viaje,
volteó un poco su cabeza y expresó una mirada asesina; era de tal manera que el
ambiente comenzó a tensarse y, aunque los transeúntes cercanos a ellos no
presintieron nada, la joven mujer retrocedió con una expresión de temor en su
rostro.
Pasado
unos pocos segundos, el joven dejó de mirarla y siguió su camino. La mujer seguía
temerosa y no objetó, esta vez, en seguirlo.
Caminando
por casi media hora, extrañamente aquella pareja no tomó ningún vehículo para
llegar más rápido; por otro lado, el joven de trajes negros contestó una repentina
llamada mientras seguían yendo a pie.
̶ ¿En qué piso? … entiendo … ¿La habitación?
… a la izquierda de la recepción … … sí, no hay problema … ¿Y él? … Bien … llegaré en unos diez minutos. ̶ El
joven cortó la llamada.
̶ Así que la alcaldesa sigue viva, ¿eh? ̶
preguntó algo curiosa, pero no maliciosamente aquella mujer que lo
acompañaba.
̶ …
̶ Supongo que el resto de ustedes deben haberse
salvado también, ¿no es así?
Nuevamente
el joven no contestó; por ello, la mujer no volvió a preguntar algo.
«Claro
que no estarían bien, después de todo estamos yendo a un hospital … … espero
que llegar rápido, estoy adolorida de toda esa limpieza que tuvimos que hacer
antes. Pero lo que me molesta más es cómo lograron asesinar a Mort.»
Antes
de dirigirse a aquel hospital, la mujer recordó el momento de su encuentro con
este joven; sin embargo, después de aquel interrogatorio sobre quien era ella y
de qué manera estaba implicada en aquel incidente en la morada de la alcaldesa
Victoria, le sorprendió el hecho de que no fue asesinada por el joven, sino que
la comenzó a utilizar para ir a donde estaba su otro compañero.
Al
llegar al lugar donde la mujer fue informada del paradero de su compañero, quedó
pasmada al observar aquella escena. Solo vieron, en aquella especie de callejón,
el cadáver de un muchacho ensangrentado en el suelo.
«Aunque
pareciera un niño, tenía más de 16 años … era un demente, pero, aun así, era casi
un profesional en asesinatos. ¿Quién diablos pudo matarlo?»
se preguntaba aquella joven sumida entre sus pensamientos.
̶ Oye
̶ ¡Oye!
̶ ¡LIRIO!
La
joven reacción a alguien que la llamaba; era aquel varón de negro quien estaba
delante de ella.
La
mujer quien había estado distraída no había podido captar que la estaban
llamando hasta que exclamaron su nombre.
̶ ¿Q-Qué … qué sucede? ̶
preguntó Lirio algo temerosa.
̶ Deja las distracciones … ya llegamos.
Al
alzar la vista, se podía observar que estaban frente a una avenida grande la
cual una de sus esquinas estaba establecido un gran edificio y en lo alto tenía
un especie de escritos que decía MedCloud
+
.
En
su estacionamiento, estaban en espera algunas ambulancias; por otro lado, se
podía observar a varias personas de diferentes edades ingresar y salir de aquel
lugar. Sin embargo, el hospital parecía algo pequeño a simple vista.
Los
dos jóvenes ingresaron al lugar.
Estando
en un cuarto privado de aquel establecimiento, se encontraban tres personas quienes
uno de ellas estaba acostado en la única cama de la habitación mientras
descansaba, los otros dos estaban sentados cerca de él.
̶ Parece que Eric se encargó de la ‘limpieza’. ̶ comentó un joven hombre de cabellos negros y
un poco ondulados.
̶ Debo darle las gracias … sería un problema
que tengamos que lidiar con eso ahora mismo.
̶ habló algo aliviada una
mujer de cabellos largos y castaños quien estaba sentado al lado del joven.
Repentinamente
una enfermera ingresó a la habitación y anunció que un doctor ya estaba a la
espera de atender a la joven mujer de cabellos castaños.
La
mujer fue acompañada de la enfermera mientras que el otro se quedó al lado del
joven quien dormía en la cama.
Estando
en una habitación de consultorio, un hombre de bata blanca comenzó a dar un diagnóstico.
̶
Afortunadamente no tiene ninguna
herida severa ni quemaduras, solo algo leve … pero por precaución deberá
reposar y evitar hacer movimientos bruscos … por otro lado, el joven Lorenz tampoco
ha sufrido lesiones graves. ̶ afirmó el médico.
̶ Gracias, doctor López, pero ¿Qué hay de
Alexander? ̶ preguntó la mujer preocupadamente.
El
doctor suspiró.
̶ Déjeme serle sincero, es un milagro que el
joven siga con vida … los análisis muestran que el ya estaba herido
anteriormente antes del incidente que tuvieron … por el momento, debe de estar
internado por algún tiempo para dar un seguimiento de su condición.
̶ Entiendo, doctor … no importa los gastos, yo
los cubriré todos.
El
doctor sonrió amablemente.
̶ Por otro lado, sé que nos pidió que seamos
reservados en este asunto; sin embargo, la administración ha acordado con su
asistente Lorenz y la alcaldía para que sean resguardados por sus oficiales. Ni
siquiera saben quien o quienes fueron los responsables del atentado; por ello, estarán
siendo protegidos veinticuatro siete.
̶ Sí, comprendo … pero que este asunto no se
divulgue más … no es bueno que sepan más de nuestra condición; se los diré también
a los demás. ̶ asintió Victoria tristemente.
Unos
minutos más tarde, al volver a la habitación anterior, la joven mujer se quedó
sorprendida al verla presencia de dos individuos más en el lugar.
̶ Ya era hora de que llegaras. ̶
dijo uno de ellos.
̶ Sí … disculpa la demora … ¿Y … quién es
ella? ̶
respondió Victoria firmemente, ocultando su tristeza.
̶ Victoria, ven … debes escuchar esto. ̶
comentó Lorenz.
̶ Bien … entonces es hora de saber lo que está
pasando en esta ciudad. ̶ habló Eric.
Desde
la llegada de aquel par, habían pasado ya una media hora y, aunque hablaron por
todo este tiempo, parecían no entender del todo.
̶ Empecemos de nuevo … dices que te llamas
Lirio Roussie … y ¿de donde vienes? ̶ preguntó Lorenz algo desentendido y a la vez
enojado.
̶ Por favor … no lo tomen a mal … yo era …
parte del grupo que … iba a supervisar su … eliminación. ̶
respondió Lirio vacilantemente.
̶ Entiendo … ahora dame una razón para devolverte
lo que nos has hecho ahora mismo. ̶ amenazó Lorenz como si estuviera dejando
salir su ira lentamente.
̶ Espera, Lorenz … deja que explique todo lo
que me dijo … de ahí veremos que hacemos con ella. ̶ dijo
Eric.
̶ Pertenezco a un grupo que fue contratado
para hacer desaparecer a algunas molestias de nuestro cliente … pero fallamos
al final.
Todos
los presentes escuchaban lo que confesaba Lirio tratando de discernir si era
verdadero lo que decía, mientras que la joven mujer estaba pensando en algo más.
«Lo siento jefe, pero mi vida vale más
ahora … … si las cosas se ponen feas al final, escaparé de inmediato.»
̶ ¿Cómo se llama tu organización? ̶
preguntó Victoria.
̶ …
La
joven no quiso responder.
̶ Lorenz. ̶
exclamó la alcaldesa.
De
repente, una pequeña navaja que salió de uno de los bolsillos de la casaca del
asistente de Victoria estuvo puesto debajo del mentón de Lirio.
El
mensaje era claro y la joven rehén lo había entendido.
̶ La Torre Castilla.
̶ ¿? ¿Así se llama o es un lugar lo que dices?
Habla claramente. ̶ preguntó Victoria quien al igual que el resto
se contenía en su ira.
̶ A-Así se llama.
̶ Bien, así que son un grupo de mercenarios o
asesinos, pero ahora quisiera saber … ¿Cuántos están detrás de nosotros? ̶
preguntó Lorenz.
̶ N-Nos dividimos en dos grupos … uno era el
de asesinato y el otro de limpieza … bueno en realidad había otro más … el de
supervisión.
̶ ¿Supervisión? ̶
preguntó Lorenz.
̶ Sí … yo era la encargada de ver que todo
saliera bien …
̶ ¿Tú? ¿Una sola persona? … ¿Cuántos integrantes
formaban los otros grupos?
̶ preguntaba Victoria extrañada.
̶
Bueno … el de limpieza era unos cinco
… pero, el de asesinato, solo era uno … ya debieron conocerlo, ¿no?
̶ ¿? … ¡! ¿Hablas de ese extraño mocoso? ¿A él
lo enviaron? ̶ preguntó Victoria aún más confundida.
̶ Parecía un niño, pero, en realidad tenía como
16 años … solo que sufría de una enfermedad que lo hacía verse así. ¿Acaso no
notaron la forma en como se expresaba o se movía?
Victoria
y Lorenz se miraron entre sí por unos instantes como si llegaran a comprender lo
que hablaba la mujer.
̶ Para
que su organización enviaran solo a siete personas a realizar el trabajo … y
encima que los que tenían el rol principal solo sean unos mocosos, quiere decir
que su grupo es realmente estúpido en tomar decisiones o tal vez estén pasando
por problemas ahora. ̶ explicó Lorenz su razonamiento.
̶ …
̶ Supongo que su grupo de limpieza ya se habrá
dado cuenta de la situación, ¿no es así?
̶ preguntó Eric
quien se había mantenido en silencio.
̶ Seguramente.
̶ ¿Enviarán otros de sus agentes para terminar
su trabajo? ̶ preguntó Eric.
̶ … Como lo han dicho … no estamos en una buena
situación … no sé si en realidad puedan enviar más de nuestra gente.
Victoria,
Lorenz y Eric quedaron en silencio por segundos como si estuvieran discerniendo
lo que Lirio decía.
̶ Bueno,
al menos sabemos a quienes fueron los que nos atacaron, pero ahora nos explicarás
nuevamente lo más importante … ¿Quiénes los habían contratado?
El
ambiente claramente se volvió tenso y, para Lirio, era mucho más aturdidor que
antes, pues no solo se le exigía identificarse, sino dar información sobre quien
o quienes estaban ocultados a sus espaldas.
̶ … Si les digo esto … puede que me maten.
Eric
sonrió.
̶ Si no les dices lo que me dijiste, puede
que lo que te preocupa se dé ahora mismo.
̶ afirmó el joven.
̶ …
̶ Si no confesas en los próximos cinco
segundos, comprenderé que tu silencio significa tu muerte. ̶ comentó Eric.
La
situación era cada vez peor para Lirio, la cuerda estaba sobre su cuello y, a
diferencia de antes, parecía que igualaba el valor de su vida con revelar
información de quienes eran los clientes de su organización.
̶ Uno.
̶
Dos.
Eric
comenzó a contar y la navaja de Lorenz cada vez se engullía en la garganta de
Lirio, pero sin hacerle daño todavía.
̶ Tres.
̶ Cuatro.
̶
Cinc…
̶ ¡Está bien … hablaré!
Antes
de terminar de contar, la mujer asintió a sus exigencias. Sin embargo, como si se
sintiera algo decepcionado, Lorenz retiró su navaja y dijo.
̶ ¿En serio? Y yo ya me había preparado.
Eric
lo secundó.
̶ Es una pena … esto no se ve todos los días.
Mientras
que Victoria suspiró por aquella tonta escena de aquel par.
«Estos
tipos están locos.» pensaba Lirio.
̶
Bien … habla. ̶ dijo
Lorenz.
Lirio
se sorprendió y a la vez se enojó un poco como volvieron los ánimos a aquellos
dos varones como si de nada se hubiera tratado.
̶ …
Bien … hace una semana, fuimos contactados por un grupo; no nos dieron mucha
información más que acabar con la vida de los objetivos … al principio
decidimos rechazarlos, ya que no sabíamos exactamente las razones ni quienes
eran; no obstante, decidimos aceptarlo por el pago.
̶ ¿Pago? ¿Cuánto les ofrecieron? ̶
preguntó Lorenz.
̶ Dos millones de euros.
Los
jóvenes quedaron consternados por aquella enorme suma de dinero.
̶ ¿Acaso valemos tanto? ̶
preguntó Lorenz sarcásticamente ̶ solo somos autoridades de una pequeña ciudad
emergente.
̶ Sí, nosotros también nos dimos cuenta … esa
podría ser una razón más para no aceptarlo por el momento era lo que nos
decíamos.
̶ Entonces … ¿Qué les hizo cambiar de parecer? ̶ preguntó Victoria.
̶ La mitad del pago … lo dieron por adelantado.
Todos
los presentes quedaron realmente preocupados al saber este hecho.
̶ Normalmente un adelanto sería del 30% como
máximo, pero el 50% … ¿de verdad? ̶ preguntaba Lorenz incrédulo.
La
situación se complicaba más y era mucho más peligrosa al saber que realmente deseaban
muertos a aquel grupo de jóvenes.
̶ Aún no nos has dicho … ¡¿Quiénes son ellos?! ̶
exclamó Victoria.
̶ …
La
joven rehén calló por un segundo, y, luego, tomó aire y exhaló.
«Ya
no hay vuelta atrás»
̶ Ustedes deberían ya de conocerlos, ¿verdad?
La
alcaldesa y su asistente se preguntaban de quien hablaba.
̶ Le Front.
Victoria,
Lorenz quedaron en silencio como si estuvieran congelados al escuchar aquel
nombre.
̶
Tú … ¿qué sabes … de ellos? ̶
preguntó Lorenz consternado.
̶ Bueno eso …
Victoria
miró fijamente a Eric como si preguntara si sabía al respecto.
̶ Yo tampoco sé mucho de ellos … si Lirio no
habla, seguramente él lo hará, ¿verdad? ̶ comentó Eric confiadamente.
̶ ¿Él?
̶ se preguntó Victoria.
̶ Le Front … aunque pareciera de origen
italiano, no se sabe realmente donde apareció … la Deep web lo presenta como una
empresa farmacéutica, pero en realidad es solo una fachada para esconder algo
peor y temible … ellos son los responsables de las desapariciones en Luesia …
no, en realidad, esta ciudad solo es uno de sus corrales.
Todos
escucharon aquella voz que ya les era familiar; era la voz de un joven que
hacía eco detrás de ellos.
Al
voltear inmediatamente, vieron que la única persona detrás de ellos era aquel
joven quien había estado durmiendo en la cama de aquella habitación del
hospital.
Alexander
había despertado.
En
medio de aquel perturbable panorama, los cinco jóvenes, quienes habían sido víctimas
de la caída del tren hacia una zona deshabitada, quedaron perturbados antes la
presencia de aquella extraña criatura parada casi a unos pocos metros frente a
ellos.
̶ ¿Qué … gilipollés … es esa cosa? ̶
dijo Renato.
̶ ¡Oye! ̶ exclamó
Glen.
̶ ¿Qué?
̶ hablo Renato.
̶ No digas eso … hay niños presentes. ̶
haciéndose referencia a Liam.
̶
Déjense de estupideces y retrocedan
lentamente. ̶ murmuró Liam mientras que nadie quitaba la
vista de aquel monstro.
Todo
el grupo comenzaron a retroceder tratando de asimilar la situación.
̶ Oye … dijiste que esa cabeza era la de tu
amigo, ¿verdad? ̶ comentó Glen.
̶ Ciertamente.
̶ Entonces … el resto del grupo deberían estar … ̶ agregó Daniel.
̶ Probablemente.
̶ ¿Y ahora seguimos nosotros? ̶ preguntó Liam.
̶ Definitivamente.
̶
¿Quieres dejar de terminarlo todo con la
palabra mente? ̶ dijo Glen algo molesto.
̶ Entendidamente.
̶ Entonces, ya saben lo que tenemos que hacer. ̶ dijo Aren.
Todos
asintieron con la cabeza.
̶ Bien, a la cuenta de tres … lo
hacemos. ̶ ordenó Aren mientras que todos seguían retrocediendo
lentamente mientras que la criatura seguía sin moverse.
̶
Uno.
̶ Dos.
̶ Tres.
Fue
en ese momento en que Aren vio lo que todos hicieron.
Primeramente,
Glen trató de tomar y lanzar a Renato cerca del monstro para que fuera como un
sacrificio mientras que el resto huía.
Luego,
Liam trató de empujar a Glen con una patada junto con Renato para que los dos
fueran el sacrificio para salvar al resto; esto lo hizo conforma a que Glen
antes había dicho que la situación no podía volverse peor y Liam había dicho
que si pasaba lo contrario, Glen sería quien se sacrificara por los demás.
Posteriormente,
Daniel, ingenuamente, sacó tomó el palo de madera que se le había caído a
Renato y se propuso a atacar al monstro.
Mientras
tanto, Aren observó todo esto y pensó.
«Sí
… aún son unos niños … ¿Qué podía esperar?»


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